(18 de febrero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- “¡La mataron; la acaban de matar!”, gritó el hermano de Anahí, cuando vio que ella yacía en la vía pública, inmóvil y con sangre alrededor de su cabeza. La noche del 17 de marzo pasado, Anahí Ramírez Ambrosio se encontraba en una fiesta, de donde fue sustraída en forma violenta por cinco hombres no identificados; en la calle los agresores la atacaron, después la sometieron a la fuerza y tiraron al suelo, fue en ese momento cuando le arrojaron una piedra de aproximadamente cinco kilogramos en la cabeza, lo que terminó con su vida, según el relato de dos testigos que han permanecido en el anonimato.
Anahí tenía 24 años, vivía en Huitzuco, Guerrero y su pareja sentimental era Agustín Ávila Ayala, quien esa misma noche recurrió a los padres de la joven para pedirles le ayudaran a ir por ella a la fiesta, ya que no quería regresar a su casa debido a que se encontraba alcoholizada. Roberto Ramírez Tolentino, padre de Anahí, comentó a Revolución TRESPUNTOCERO que decidió ir al lugar donde se encontraba su hija, porque le preocupó que le fuera a pasar algo, en el camino se encontró a uno de sus hijos, quien desesperado y entre lágrimas le dijo que su hermana estaba muerta, “tirada en la calle”.
Ramírez Tolentino describe que vio cómo su hija tenía la cabeza destrozada y “se le salió el cerebro” (la masa encefálica). El cuerpo estaba rodeado de gran cantidad de sangre y a unos centímetros de distancia, vio la piedra con la que asesinaron a Anahí. Pasado poco más de 35 minutos llegó la policía, los elementos iban acompañados por José Luis Ramírez Ambrosio, hermano de Anahí, quien aseguró que ya habían encontrado a tres responsables.
Esto sucedió gracias a que los testigos lograron identificar a los atacantes para después denunciarlos, también se involucró a la pareja sentimental de Anahí que hasta el momento se encuentra prófugo; en las siguientes horas los inculpados fueron llevados al Ministerio Público, donde confesaron haber participado en el feminicidio de Anahí. Sin embargo, en días pasados quedaron en libertad, pese a su identificación plena como autores materiales.
El Ministerio durante el transcurso de 2015 entregó pruebas que respaldaron que los detenidos eran culpables del feminicidio de Anahí, pero aún con esto, los jueces Rafael Sandoval Ortiz, Hever Fernández Nava y Celso Ubaldo de la Sancha, encargados del caso, no prestaron la atención suficiente a la investigación y los documentos que la fundamentaron, tampoco a los testigos presenciales, denunció la defensa de la víctima.
“Los jueces se pusieron de parte de los culpables, los dejaron libres porque dijeron que lo que hicieron no puede demostrarse, pusieron en duda los testimonios, el pretexto fue que no coincidían las acciones con las declaraciones de los testigos, quienes detallaron los hechos que encajan con lo reflejado en el cuerpo de Anahí, que muestra la manera cruenta en que fue asesinada.
Marcos Almazo Guzmán, Heriberto Bahena Velázquez y Delfino Giovanni Solano Núñez, fueron tres de los culpables a quienes se identificó plenamente, lo aportado por el Ministerio Público también formaba parte importante para que fueran condenados, pero los jueces, en la audiencia del 5 de febrero pasado, llegaron ‘de día de campo’, prestaron más atención a sus llamadas telefónicas entrantes y a sus mensajes, que a impartir justicia”, declaró a Revolución TRESPUNTOCERO la activista Joana de León, integrante de la ONG Alianza por la Solidaridad.
La activista asevera que existen actores políticos implicados en la defensa de los declarados autores materiales del hecho, y que se encuentran relacionados con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo cual se ha podido ver reflejado en el tráfico de influencias y la impunidad que existe en torno al caso.
Los argumentos, según medios locales, es que Marcos Almazo Guzmán, es familiar del ahora ex presidente municipal de Huitzuco, Norberto Figueroa Almazo, quien pertenece al PRI y ostentaba dicho cargo cuando sucedió el feminicidio, quien también fue acusado de proteger a bandas delincuenciales dedicadas al trasiego de droga, secuestro y extorsión que operaron impunemente en la zona norte del estado durante su administración.
De León aporta otro argumento, al explicar que la primer defensa de los acusados corrió a cargo de un trabajador del Ayuntamiento, quien hasta el año pasado ostentaba el puesto de director de la Junta Municipal de Agua Potable.
Los tres jueces han sido señalados de obtener sus puestos gracias a la influencia familiar, ya que no cuentan con experiencia para estar en dichas posiciones. Anteriormente también habían sido confrontados por la sociedad, al dejar en libertad a un secuestrador, bastante conocido por los pobladores debido a la peligrosidad que representa a la comunidad.
El delincuente fue detenido e identificado por los hijos de una de sus víctimas como el secuestrador, pese a otras pruebas recabadas, se hizo caso omiso y de inmediato fue nombrado ‘inocente’. Hoy Ramírez Tolentino cree menos en la justicia y en la posibilidad de que el caso de su hija la alcance.
Después de la liberación de los inculpados, principalmente la de Marcos Almazo y Roberto Ramírez Tolentino, aseguró que teme por su vida, y declaró, “él, desde hace algunos años atrás nos ha atacado, se convirtió en un enemigo gratuito porque está comprobado que jamás mi familia se metió con él. En 2014 yo estuve enfermo, aproximadamente durante un año no pude hacerme cargo de los cuidados de mis animales y mi trabajo, por lo que él se llevó más de 35 de éstos”.
El padre de Anahí señala que Marcos torturó a los animales mutilando algunas partes de sus cuerpos, con lo cual quería demostrar, según le dijeron a él, que él podía hacer cualquier cosa en contra de su propiedad, familia y todo aquello que le perteneciera a Tolentino.
“Meses antes del asesinato de Anahí, Marco me mandó amenazar con una persona que ya no se encuentra aquí en Guerrero, se fue a Nayarit, el mensaje era que me cuidara porque me iba a matar cualquier día, me iba a cortar en pedazos y luego iba a fundir esas partes para que mi familia jamás encontrara mi cuerpo, pero como soy un hombre de paz, no hice caso, lo dejé pasar, ahora sé que debí denunciar, porque me mandó a decir que si no lo hacía conmigo, lo haría con cualquiera de mi familia.
Y finalmente lo hizo, porque lo ayudaron a asesinar a mi hija, pero fue él principalmente quien cometió la muerte. Mi esposa me ha reclamado por qué no hice nada luego que los jueces los dejaron libres, pero le he dicho que yo no sé de leyes, yo no sé cómo defenderme o contradecirlos, las pruebas están ahí, pero creyeron más en las declaraciones que dieron los culpables”, afirmó Roberto Ramírez Tolentino.
Quien también aseveró que los policías cambiaron su declaración pese a que conocían las pruebas y los hechos, “ellos se venden hasta por un plato de comida y esta vez lo hicieron, mintieron a la hora de declarar y las autoridades no comprobaron si decían o no la verdad, les creyeron fácilmente.
Hoy temo principalmente por mis hijos, todos ellos menores de edad, Mario puede hacerles algo; luego que a él y a sus cómplices los dejaran salir el 5 de febrero, el domingo 7 me vio pasar por uno de los caminos que llevan a mi casa, él estaba borracho y también parecía drogado, se burló de mí para después amenazarme. No entiendo qué pasó con la justicia y ahora teniendo a este hombre libre, tengo miedo que le haga algo a mi esposa o a mis pequeños hijos”, expuso Ramírez Tolentino.
Aunque se aseguró que se captó en flagrancia a los acusados por tener influencias, “no solamente lograron salir de la cárcel, sino que a Anahí siendo víctima y ya fallecida, le cuestionaron sus actos a manera que pareciera ella la que provocó todo, no les importa seguir humillándonos porque cuando el inocente es pobre, la injusticia siempre le cae encima “, comentó de León.
Aún cuando a las pruebas se le agrega el resultado de un examen psicológico, practicado a Marcos Almazo Guzmán, señalado como el principal culpable, donde se da a conocer que “se observa un sujeto ubicado en persona, tiempo y espacio; asimismo se observan rasgos de personalidad que muestran un sujeto tendiente a una actitud agresiva socialmente, lo cual genera dificultad en sus relaciones sociales, lenguaje indecente y arranques de mal humor, observándose imágenes hostiles en su ambiente e inseguridad, repudio hacia la imagen femenina. Asimismo se observa preocupación, ansiedad y baja autoestima”, para los jueces tampoco significó elemento importante para seguir manteniéndolo en prisión.
Hoy la familia lucha contra la ausencia de su hija, las consecuencias económicas de contratar a un abogado y cuidar a una menor de siete años, hija de Anahí, quien ha quedado bajo su custodia, y la negación de justicia atribuyéndolo a que, “somos personas de escasos recursos y libramos una batalla en contra de la impunidad y el poder”, recalcó Tolentino.
“Los jueces nunca han disimulado su favoritismo, han discriminado a Anahí, éste es un claro ejemplo de nula perspectiva de género, la víctima de feminicidio por parte de los acusados confesos, también lo es por parte de estos tres hombres que dicen aportar justicia, cuando lo único que hacen es pagar el puesto, a quien los colocó ahí, por medio del favoritismo y la exención de culpabilidad para sus familiares.
Existe ya una queja ante el Coordinador Regional de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum) en Iguala, Guerrero, donde se pide revisión del actuar de los abogados, mayor seriedad e imparcialidad en el caso, ya que las pruebas no dejan espacio al error, se ha demostrado quiénes son los culpables en distintas ocasiones”, declaró de León.



