Por Paola Gutiérrez / @PaolaCGutierrez
(15 de enero, 2014).- Hace unos días tuve un pequeño debate (que espero que pronto se haga público) con un compañero de la preparatoria que ahora estudia en el ITAM, sobre la reforma energética, duró algo así como 1 hora, una de las cosas que más me sorprendió es que mi contrario, al igual que muchos mexicanos y mexicanas, creía que es una (entre otras lindezas) “tontería”, “falta de respeto”, “imposibilidad” y “burrada” el hecho de que se quiera demandar a quien corresponda que se investigue y juzgue al titular del ejecutivo por el delito de Traición a la Patria.
La conducta antes citada, Traición a la Patria, es un delito que en México se encuentra descrito en nuestro Código Penal Federal, concretamente en su artículo 123, desde mi perspectiva el acto en concreto al que incurrió el Titular del Ejecutivo Federal, y no sólo con la Reforma Energética, se refiere al primero que menciona la misma ley: “Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero ” (es muy claro que se desea entregar a la Iniciativa Privada extranjera la explotación de un recurso fundamental como lo es el petróleo), y desde luego a lo que marca el inciso XII del citado artículo: “Trate de enajenar o gravar el territorio nacional o contribuya a su desmembración”,hay que recordar que el subsuelo es parte del territorio nacional y lo quieren enajenar (ese es el fondo de la llamada Reforma Energética); es decir en resumen de lo anterior por actuar en contra de de los intereses públicos fundamentales, dado que nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no es más ni menos que un acuerdo de la sociedad con su gobierno, el poder legislativo si bien está facultado para realizar reformas el mismo nombre lo dice reformar la forma más no el fondo del mismo, y está muy claro que en lo que se refiere a lo que toca a lo que sea que haya en el subsuelo de nuestro país siempre ha sido importante mantenerlo en manos del Estado, y hay que recordar que uno de los integrantes del Estado es el Pueblo, la población que finalmente, bien o mal, se beneficia de los ingresos petroleros que hoy por hoy representan casi un 40% de los ingresos de la federación para construir carreteras, escuelas, hospitales, universidades y en general infraestructura pública sin dejar de lado la aplicación de los programas sociales.
Si bien el pueblo de México delega tareas de gobierno a 3 Poderes de la Unión, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, éstos desde luego que no se mandan solos, y este delego de tareas no se traduce en que hagan lo que les da la gana.
Así mismo se trastoca gravemente el principio de soberanía e independencia nacional, ya que si bien en el medio oriente el petróleo ha sido un motivo constante de guerra, en México ha sido un garante de paz pues no está a discusión a quien le pertenece el petróleo desde la época colonial donde a pesar de que la Corona Española concedía a particulares el uso del suelo, siempre se reservó para sí los derechos de uso y disfrute del subsuelo.
Lo anterior de por sí es grave, pero también habría que mencionar que se entrega la soberanía jurídica a un ente a todas luces extranjero ya que los actuales acuerdos que México ha suscrito con diversas instituciones extranjeras, en particular el Banco Mundial, garantizan que las inversiones privadas en México podrán resolverse no conforme a nuestros tribunales o a nuestra legislación sino a una exterior a la nuestra, corremos el grave riesgo de que al igual que sucede en estos momentos respecto a un pleito que hay entre algunas comunidades de la Amazonía ecuatoriana y la compañía petrolera Chevron (antes Texaco), donde un tribunal ecuatoriano resolver a favor de los primeros la compañía ha recurrido a tribunales internacionales con tal de no pagar compensación por lo que en Ecuador llaman ”La mano sucia de Chevron”, por lo cual ante cualquier pleito la historia de nuestro país y actual del mundo nos ha demostrado que los que vienen de fuera a sacar ganancia no necesariamente van a jugar bajo nuestras reglas del juego, y más si consideramos que siendo presidente electo se reunió en Estados Unidos con el autor de un documento del Senado de Estados Unidos que en resumen declaraba que lo que pase con el petróleo en México tiene impacto incluso en la seguridad de nuestro vecino país del norte, o al menos eso entiendo yo de la traducción de una frase del documento “Los Estados Unidos tienen intereses directos en el futuro del petróleo y del gas natural en México“ por lo que habría que hacer algo al respecto…ni modo de gastar tinta escribiendo ello nomás porque sí.
Por último y no menos importante, este gobierno priísta (el de Peña Nieto) se ha empecinado en faltarle el respeto a un pasado indígena y darle una bofetada a un presente indígena que hoy por hoy apenas sobrevive, ya que la Constitución Federal marca claramente en su Artículo 2 que entre otras cosas menciona que tendrán que ser respetadas sus decisiones, sobre todo de índole económico, en sus propios territorios muchos de los cuales por cierto se encuentran sobre pozos petroleros, lo anterior se desprende del hecho de que tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo hicieron oídos sordos a la petición de cualquier tipo de consulta respecto a las modificaciones constitucionales.
Es sencillo, hay mexicanos y mexicanas que si tenemos madre y al menos algo de cariño le tenemos a la Patria y hemos decido dar la pelea, tanto jurídico como en materia de información (contra la desinformación y el engaño), porque quizá la mentira más cruel es la de “bajarán el precio de las gasolinas y la luz”, de eso ni el gobierno puede tener certeza alguna; vamos con lo que esté a la mano contra los mexicanofóbicos y no vamos a ceder tan fácilmente porque a este ritmo ya no va a haber ni para poderse caer muerto.


