( 5-07-14).- Esteban Arce se desempeña actualmente como conductor de Matutino Express, un programa televisivo en Foro Tv que pretende aderezar el clásico formato de noticias con un toque de humor. Así, todas las mañanas la pantalla de Televisa ofrece una sui generis combinación de información, mofas entre los compañeros de mesa y anuncios publicitarios. El ex conductor de El Calabozo ha cobrado notoriedad por imprimir un estilo particular en los medios de comunicación al intercalar sus opiniones personales con la información noticiosa.
Sin embargo, este “novedoso formato” ha permitido que Esteban Arce utilice su espacio en televisión para encumbrar sus peculiares puntos de vista, incluso cuando estos sean claramente discriminatorios o tergiversen los hechos.
En enero de 2010, Arce recibió una recomendación del Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación por expresar comentarios homofóbicos en su programa al señalar que la homosexualidad era “anormal”. Además de ese comentario, vale la pena recordar sus comentarios peyorativos hacia el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, a quien consideró un “comunista recalcitrante y un “tendencioso”.
Como si esto fuera poco, el conservadurismo y la falta de profesionalismo de Arce se hizo patente cuando, indignado por la investigación iniciada por la periodista Carmen Aristegui sobre la pedofilia en la Iglesia católica, afirmó, “vemos a una de las principales impulsoras de esta investigación [Aristegui] exigiendo justicia cuando ella tiene un hijo con un hombre que está casado”.
Pues bien, precisamente este polémico personaje, junto con Pedro Damián, productor de telenovelas como Rebelde y Clase 406, y Carla Estrada, es el encargado de “dictar cátedra” en el diplomado DE Creadores de contenidos que miembros de Televisa imparten en la máxima casa de estudios del país.
A raíz de esta situación la comunidad universitaria manifestó su rechazo pues, desde su perspectiva, “ la UNAM es un proyecto cuya función social debe estar por encima de los intereses de la empresa que monopoliza la producción televisiva; reproduce estereotipos discriminatorios, implica creencias religiosas con lecciones morales, y no lo olvidemos, impulsa candidatos presidenciales e impone reformas en el Congreso que responden a sus intereses, y que van en contra de la pluralidad de contenidos y de la democratización del sistema de medios de comunicación”
En una petición que puede localizarse en la página www.change.org, titulada “¡Fuera Televisa de la UNAM¡”, esrudiantes universitarios expresan públicamente las siguientes preguntas: .
“¿El diplomado tiene el aval de los consejos académicos y cuerpos colegiados que debe lograr una decisión así?
¿Las personas que impartirán los cursos tienen la formación académica que demanda una institución como la UNAM?
¿Por qué una Universidad GRATUITA cobra a sus estudiantes por cursar un diplomado para titularse?
¿Por qué la formación en producción televisiva sufre un rezago en la facultad y en lugar de impulsarla se privilegia la incursión de productores de cuestionable ética?”.
La pertinencia de estas preguntas es evidente. La UNAM es un referente en la vida pública del país es, una institución caracterizada por la calidad de la enseñanza y por la solidez de sus principios. Claramente , ninguno de estos elementos puede hallarse en el trabajo visible de quienes hoy ofrecen un diplomado en sus instalaciones.
Lo ocurrido se vuelve tanto más significativo cuanto ocurre en el preciso momento en que crecen las críticas a Televisa por presionar a legisladores en el proceso de aprobación de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones.
Al parecer, la influencia de la televisora es de tal magnitud que ya no sólo impone su voluntad en la “casa de los ciudadanos”, sino que también pretende incidir en nuestra máxima casa de estudios.

