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La construcción social del dictador III: “te cambio 50,000 dólares por una renta cara” o la transa del siglo…

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The Economist vuelve a publicar una misiva condenatoria del gobierno de México. Desde que comenzó este espacio de análisis y reflexión llamado Luminol, hemos estado señalando que el derrocamiento lawfare o golpe de estado blando sigue siendo una opción plausible para los adversarios nacionales e internacionales de la 4T. Se ve que sus war rooms han estado trabajando duro con lo poco que la realidad les ofrece, fabricando farsas sobre “corrupción” en la familia de AMLO y “persecuciones” a periodistas que… elaboraron dichas farsas. Ahora, una nueva contribución a la estrategia múltiple se da por parte de los grandes medios extranjeros “primermundistas”.

Pero veamos con algo de calma la situación.

Se acercan elecciones en seis estados, la consulta de revocación de mandato y el proceso legislativo de aprobación o rechazo de la reforma eléctrica contra-peñista. Luego de que la demoscopía terminó por darle 70% (eso descontando el “cucharón”) de aprobación a AMLO en los últimos meses, la alerta roja se esparció en los altos mandos económicos privados, y todo indica que pusieron a sus golpeadores “líderes de opinión” a trabajar a fondo para fracturar la aceptación del desempeño del mandatario. Y es que esos tres eventos son neurales: la derecha por lo menos tiene que darlo todo para reducir en lo posible los probables daños con los que puede salir de la triple coyuntura.

1. Como hemos venido apuntando en Luminol, la consulta de revocación sigue siendo objeto de divisiones entre los obstructores de la 4T. Se hizo patente que la indecisión no sólo enrarece a las cúpulas, sino también a las bases reaccionarias, cuando en un space de twitter inflado por los algoritmos Luis Carlos Ugalde trató de “dar clase” a las huestes anti-AMLO, dictándoles instrucciones de arruinar el referéndum mediante la abstención. Para su sorpresa, gente de a pie le reviró diciéndole, en resumen, que estaba bien idiota, y que la mejor forma de explotar el ejercicio era reventar las casillas con visible aversión al gobierno federal. Los liderazgos opositores optaron por no impulsar la consulta, tratando aun así de sacarle provecho en la inclemente campaña de desprestigio que disparan sobre el Ejecutivo; sin embargo, un sector de su infantería popular definitivamente piensa que hacer vacío es más riesgoso que votar, y votará. Interesante que a estas alturas no sepan qué hacer. Ello dice mucho de los nervios que les asaltan por las noches a los derechistas de todos los estratos, nervios que ni “La fábrica de chocolates” ni la “casa gris” de José Ramón consiguen calmar. Si tuvieran plena seguridad de que sus patrañas han provocado una caída contundente de la imagen presidencial, el INE estaría ya poniendo casillas en cada esquina…

Y es que, más allá de que se logren los 36 millones de votos vinculantes, una ventaja abultada a favor de “ANLO” sería para sus haters un golpe bajo de esos que te dejan doblado en el suelo un rato. “Ratificación” es una palabra que les ronda como fantasma; acaso eso sea el porqué de su insistencia sorda, angustiada y mecánica en los mitotes armados con sudor del bueno -ante la falta de un material que con Zedillo, Fox, Peña y Calderón sobraba- por sus porros periodísticos, en específico, Aristegui y Loret. La ratificación les haría más pesado el camino hacia 2024, y mermaría mucho los cuentos obscuros espanta-niños que han tejido en torno al señor del Zócalo.

2. Perder por paliza otras elecciones es algo que no les representa una opción. En conjunto con una eventual ratificación, les pondría el año muy nublado. Tan no la tienen fácil que Marko Cortés fue grabado claudicando sin mucho interés en cinco de las entidades en juego. La liga de gobernadores que entorpecen adrede las iniciativas federales de salud y seguridad se reduce cada vez más, como se reduce también el margen de acción del sabotaje en ese campo.

3. Si la reforma eléctrica se aprueba, no sólo serían fortunas lo que ellos perderían: un cambio constitucional les privaría de los amparos. Increíble cómo una figura jurídica tan noble puede terminar abusada por un puñado de magnates y gran parte de un poder judicial secuestrado por negocios privados. Muchos jueces andan repartiendo amparos como si fueran dulces de piñata. Otra muestra de que la 4T está lejos de tener la hegemonía persecutora que se le quiere adjudicar ante la opinión pública. Al contrario: lo que se ve es un alarde de poder opresor por parte de los altos círculos corporativos que se metieron en las venas de la estructura legal de la nación, a base de billetazos. Una victoria de tal magnitud por parte de la administración morenista simbolizaría algo que para las élites es inaudito: el triunfo de un gobierno cuyo origen radica en la fuerza popular, un empoderamiento inadmisible. Hay más que dinero en juego.

Visto así, estos tres panoramas han desatado la furia de los poderes fácticos, del odio de lujo. Por eso el encargo de producir impactos mediáticos dirigidos a los puntos más sensibles de la 4T: la honestidad y la austeridad. En eso, los reaccionarios no tienen contendiente a su altura. Destilan riqueza, dominan los medios tradicionales y digitales, enfrentados con una conferencia matutina diaria que se encargan de intoxicar sin descanso, y el bajo porcentaje que le queda al gobierno de la televisión y la radio públicas, la prensa escrita virtual y física y la injerencia en redes sociales; prácticamente espacios de resistencia ante el Goliat económico-financiero. Toda esta desproporcionada situación le permite a la derecha la táctica de saturar el ágora con repeticiones infundadas, de acuerdo con la vigente táctica de Goebbels: la reiteración obsesiva del engaño acorrala a la opinión pública y se mimetiza en “verdades”.

Y, como dijo Mark Twain, “consigue los hechos primero, y luego los podrás distorsionar como quieras.”

· Hechos: el hijo mayor del AMLO es un fantoche tan apegado al dinero como cualquier panista de la peor ralea. Se ha dedicado desde siempre a procurarse una vida de ostentación y privilegios. Curioso, los derechistas lo odian, pero comparten con él la motivación por la “buena vida”. Es casi uno de ellos, y por eso es también su “minita” de calumnias…

· Distorsión: las grandes cantidades de dinero de este sujeto le vienen ahora de ser el hijo del primer mandatario vía nepotismo, influyentismo y cohecho. La ruta hacia este montaje habla por sí misma…

Aquí la describimos:

Primero vino la orden: “Ya que lo del cacao se desinfló, encuentren algo que se pueda pintar como escandaloso, antes de la revocación, la votación de la reforma eléctrica y las elecciones.”

Echando mano de enredos articularon un chisme de cola de tortillería.

En la primera fase, Loret de Mola dijo que contratos de PEMEX con Baker Hughes se habían consumado al tiempo que José Ramón ocupaba una “casa gris” de más de 300 mil dólares. Efecto esperado en la mente del receptor: “la casa la recibió a cambio de contratos”.

Para que este rumor tuviera éxito goebbelsiano, tenían que ocultar algo: la casa se rentó. Antes de que esto saliera a la luz, repitieron cuanto les fue posible que la residencia era un pago en especie por los contratos; pero el tiempo se les terminó. Cuando no pudieron esconder más lo de la renta, no les quedó otra que seguir repitiendo (heil Goebbels) que era un acto de corrupción aunque la realidad no les diera prueba alguna, vamos, ni siquiera motivo suficiente de sospecha. El objetivo era dejar la impronta nebulosa en cualquier persona que no se tomara el tiempo de verificar en fuentes alternativas lo que se le estaba intentando inocular.

En la segunda fase vino el descaro. Porque el que tiene mucho dinero puede permitirse todo, puede permitirse tratar de verle la cara de idiota a la gente y salir impune. Reforma, a riesgo de quedar como periódico mentiroso -lo que le preocupó más por cálculo que por escrúpulos- tuvo que sacar el siguiente encabezado:

“Los contratos a petrolera cuando hijo de AMLO rentó casa”

Aquí y en Timbuktú es muy poco convincente acusar a alguien de tráfico de influencias porque rentó una casa. No hay ventaja, no hay beneficio, aunque el arrendatario sea hijo del dirigente de un gobierno que heredó contratos con una empresa que tiene por funcionario al arrendador. Este último, llamado Keith Schilling, ya se había largado a Canadá cuando le alquiló la casa a José Ramón, y no se ocupaba más de asuntos relacionados con México. La cara de cemento de Reforma no paró en el encabezado. La nota finaliza así:

“Aunque el ex ejecutivo declaró que no tenía conocimiento previo de que el arrendatario era el hijo mayor del Presidente, la investigación de la agencia inmobiliaria debió advertir que se trataba del hijo y la nuera de una ‘Persona Políticamente Expuesta’ ”.

De plano, ya ni cuestionan lo del alquiler. No pueden, porque eso está registrado en Estados Unidos. Ahora acusan a… ¿la agencia inmobiliaria por rentarle al hijo de un presidente? Sin palabras.

También se les acabó el tiempo para seguir sosteniendo el que los contratos se habían tramitado en el periodo de renta de la casita. Llegó a la superficie que databan del sexenio anterior. Entonces le pasaron la bronca a Peniley Ramírez, a quien seguramente sí le pagaron; no obstante, le quedó grande el paquete. Sólo pudo enfatizar con todo el vigor de su deshonestidad que, si bien el contrato de PEMEX con Baker Hughes no lo había hecho esta gestión, sí lo había prolongado “injustificadamente”. En un tuit marcó con un recuadro rojo el número y la fecha del contrato en documentación oficial. No se puede encontrar mejor explicación al asunto de que Peniley dejara visibles en el mismo tuit dos incrementos a un contrato distinto fuera de su cuadrito -mucho más caros y con Halliburton México- que el que ella crea que la gente es imbécil. Esos aumentos demuestran que hubo una serie de modificaciones contractuales como parte de la política de fortalecimiento de PEMEX de AMLO, y no una prebenda inventada preferencial para Baker Hughes.

¿Por qué dice Peniley que es una “prolongación injustificada”?

Mis-te-rio.

En otra parte del mismo documento oficial aparece claramente que ambos contratos son por concepto de perforación y terminación de pozos marinos en aguas someras.

O sea, el acto de corrupción que quieren inferir es que José Ramón López Beltrán intercambió un contrato de 50,000 dólares por una renta a precio de mercado. Basta imaginar el valor en ese mercado del alquiler de una casa de este tipo, obvio elevado, para hacernos pensar dos cosas: o José Ramón es un tarado al que hasta un niño de ocho años podría estafar, o no hay evidencia alguna de NADA.

En la tercera fase, como toda esta faena tuvo resultados tan débiles, esperaron a que el hijo fantoche del mandatario hablara. Afirmó trabajar en una empresa llamada KEI Partners. En una búsqueda desesperada por continuar la inercia de las ficciones y la desinformación, los “periodistas” y los “investigadores” de MCCI se pusieron a rascar por ahí. “Encontraron” información… pública: dos de los tres propietarios de KEI Partners son hijos de Daniel Chávez Morán, dueño del consorcio hotelero Vidanta. Chávez Morán es miembro del consejo asesor de AMLO.

Al darse cuenta de que seguían dando palos de ciego, Loret aventó una piedra para ganar tiempo diciendo que Daniel Chávez es “el encargado” del Tren Maya. Mentira. El encargado de esa obra es Javier May Rodríguez. A partir de los datos con los que contamos al momento, Chávez Morán, en calidad de miembro del consejo de asesores, puede muy bien estar en el equipo de supervisión del Tren Maya. De ahí a que sea el responsable absoluto del proyecto hay una nariz muy larga de Pinocho. Por si fuera poco, ya sabemos el caso que AMLO no le hace al consejo de asesores privados, en el cual también está Salinas Pliego…

¿Quién gana aquí qué cosa? ¿Cuál es el conflicto de interés? ¿Cuál es el pago en especie por un trato preferencial? ¿Dónde están los millones implicados? ¿Y PEMEX, no se trataba de PEMEX? Pues no, no encontraron ninguna transacción sucia millonaria. Hallaron algo mucho “peor”: en un hotel del grupo Vidanta se vende una suerte de raspado o smoothie de Chocolates Rocío… se acabó, orden de aprehensión ya…

El tiro de gracia se los dio la verificación de que la página web de KEI Partners no fue creada en 24 horas como alegaban. Cual patada de ahogado enviaron a un tipo de Telemundo para captar en video que en el edificio donde está domiciliada KEI Partners, un directorio digital no detectó a dicha empresa sino a otra llamada Vaquero Strategy, como queriendo decir que es una compañía fachada para justificar el dinero de López Beltrán. Otro garrote se llevaron cuando en el registro fiscal, no solo Vaquero Strategy y KEI Partners aparecieron en esa dirección, sino varias empresas más. El reportero intentó sesgar las vaciladas que estaba grabando, insinuando que la gente que interpeló se mostraba reacia a responderle preguntas. Sí, sí… muy raro que vigilantes y recepcionistas se nieguen a dar información sobre oficinas de negocios privadas a un desconocido que se aparece de la nada con una cámara.

En esta etapa de la maniobra de difamación nos encontramos. Y habrá más, no va a parar. La prepotencia con que la reacción mexicana y sus sicarios mediáticos repiten mentiras desde la Regla de Goebbels, a través de su enorme y apabullante aparato de medios, desborda cualquier respeto por el derecho a la información. En eso consiste su estrategia. No importa que sus acusaciones hayan sido desmentidas o refutadas, o que carezcan ya no de pruebas, sino de cualquier sentido y coherencia: ellos repetirán que hay corrupción hasta que alguien muerda el anzuelo.

En el estricto rigor lógico, la ruta que han seguido desde que comenzaron con el affaire de los chocolates rompe todas las reglas del correcto pensamiento, de la seriedad en la investigación e interpretación de datos. Pero aquí no se trata de eso: se trata de manipulación, de provocar impresiones primarias y evitar que la opinión pública use el pensamiento crítico, recurra, como se apuntó arriba, a otras fuentes que difieran de las imperantes para contrastar contenidos y forjarse una visión más lúcida. En pocas palabras, Reforma, MCCI, LATINUS y Aristegui Noticias, apuestan por la estupidez y la ignorancia de las audiencias.

En este contexto, el Presidente se atrevió a molestar a los poderes fácticos una vez más, exhibiendo las jugosas ganancias de Carlos Loret de Mola. Respondieron con ira, pues no les gusta nada que le hagan agujeros a su disfraz de ciudadanos que se “enfrentan” al monstruoso Estado. Sermonean sobre persecución a periodistas y ataques contra la libertad de expresión, cuando quienes DESDE EL PODER han querido censurar a AMLO son los consorcios que controlan casi la totalidad del espectro informativo. Tanto “teme por su vida” y su seguridad Loret de Mola, que no ha parado de gritonear falsedades cada hora de cada día, al igual que todos los demás “profesionales de la información” que de repente se quieren comparar ante las audiencias con los periodistas en verdad perseguidos y asesinados por denunciar abusos y violencia en sus municipios.

Como todo bloque fascista, el conglomerado internacional que ve en AMLO una amenaza a sus ganancias sigue construyendo al dictador, proyectando en su adversario sus propias cualidades autoritarias. Ayer Ted Cruz reclamó a Biden intervenir en México para frenar el supuesto hostigamiento al periodismo. El mismo Carlos Loret arguye de vez en cuando que México necesita vigilancia norteamericana. Pero quizá el mensaje más sugerente lo ha dado en estos días Ana María Salazar, esa ideóloga imperialista, exempleada del Pentágono, que ponía ejemplos de la serie de televisión 24 para explicar sus delirios y defendía la guerra de Calderón. En una columna de El Financiero llamada “¿USA al rescate?” (10 de febrero), amaga con que AMLO ha “violado todas las reglas del juego democrático” y amenazado a “las ONG’s, las universidades y la sociedad civil” en México. Reconoce que aún no se ve por dónde la “oposición” pueda competirle a Morena, y menciona la encuesta de El Financiero Bloomberg, de acuerdo con la cual el mandatario descendió estrepitosamente 7 puntos en su escala de aprobación. Esta encuesta a todas luces quiere promover la idea de que los “escándalos” que hemos descrito aquí han tenido éxito. La esperanza de Salazar es que la justicia norteamericana meta a la cárcel a López Beltrán y derribe de una vez al presidente en la percepción pública, para así acabar con la intentona progresista en nuestro país y restaurar el orden neoliberal duro. Una especie de golpe blando a control remoto. Ojalá sólo fuera eso. Quien conozca los desvaríos de esta mujer sabe que en su discurso va implícita una invitación a la intervención directa, y bien puede decirse que sus pretensiones son las de un amplio sector de la derecha, tanto influyente como de rebaño.

The Economist tiene coro. Se ha iniciado una guerra mediática en el debate nacional, que trae como ventaja una situación inédita, la cual ya habíamos tocado antes en este espacio: cada vez quedan más expuestos los actores de poder de las oligarquías locales y foráneas que controlaban totalmente, y aún lo hacen en buena medida, los destinos de este país. El costo será que mediante la llamada “posverdad” sigue en marcha la construcción social del dictador.

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