En medio de la crisis global de los precios del Gas LP -que ha desatado una auténtica guerra en México por este commodity-, un madruguete golpista dentro del TEPJF y una demanda del Gobierno Federal a empresas norteamericanas de armas, al día de hoy puede verse en los periódicos de las élites del dinero como, después de UNA SEMANA entera, muchos columnistas porriles siguen dando vueltas alrededor de la consulta popular como en un carrusel de lo patético. Si me pongo ahora a citar todas las quejas de los analistas furibundos de la derecha, estimad@ lector@, l@ tendría a usted leyendo una hora berrinches que, más a allá de ser anti-4T, rayan lo anti-racional:
- Capricho presidencial
- Circo
- Cortina de humo
- Conspiración contra el INE
- Imposición de la voluntad despótica del Presidente
- Designio de un presidente imperialista.
- Despilfarro insulso
- Experimento fallido.
- Manipulación populista.
- Divorcio definitivo de la gente con el gobierno.
Y podría seguirme de largo con los improperios; pero lo importante aquí es que esto no son manifestaciones de “pensamiento autónomo” aislado. Aunque ha de decirse que algunos columnistas de perfil reaccionario sí atendieron diferentes asuntos, en general hay una sincronización inmisericorde contra la consulta que se traduce en táctica. Ni hace falta decir que todos los sermones se reducen a afirmaciones vehementes con poca o nula argumentación. Lo importante es la campaña para aprovechar la consulta como un elemento fuerte en la labor diaria del descrédito de la 4T.
Los temas eje se sintetizan en dos puntos:
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La rebuscada premisa de que todo fue un montaje para culpar al INE y tener otro pretexto en el intento de liquidarlo por parte del déspota del Palacio Nacional.
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Una pantalla espectacular para distraer a la gente de lo que el gobierno quiere ocultar. Y aquí vamos con el repertorio hiper-sobado y ya de todos conocido: el “criminal manejo de la pandemia”, el “desabasto de medicamentos”, “los niños con cáncer”, “la inseguridad en ‘aumento’”, la “falta de apoyos para los empresarios”, los hijos de AMLO y sus “paquetes”, los “abrazos al narco” , “línea 12 no se olvida” y bla bla…
A pesar de que todas estas acusaciones ya han sido desmentidas hasta el cansancio en las conferencias mañaneras, por youtubers alternativos e incluso por usuarios en redes sociales con un rigor para resaltar, los think tanks de élite insisten en incrustarlas por repetición en la opinión pública, haciendo uso del implacable monopolio plutocrático del mercado privado de la información, y dibujándolas como “lo que el Peje no quiere que sepas”.
La fábula ridícula de que el Gobierno quema a sus “valientes críticos” vestidos con sambenito todas las mañanas -más forzada que tu pésame en el velorio de alguien que te caía mal-, es una farsa que se autoliquida. Ello nos lleva a una pregunta tan básica como incontestable para los guionistas del “Estado fallido dictatorial y estafador”:
¿En qué %&#@ dimensión del multiverso necesita “pantallas y cortinas de humo” un gobierno que TODOS LOS DÍAS abre un espacio para que sus acres detractores marquen la agenda pública informativa, y embarren en las pantallas de millones como se les da la gana lo que consideran los fracasos, mentiras, incompetencias y acciones malvadas de la gestión actual?
En cuanto al primer señalamiento, la auto victimización del INE se torna aún más absurda. Diseñado ex profeso por ese ególatra irremediable llamado José Wondelberg para blanquear los fraudes electorales cual dinero puerco -con la excusa de la “autonomía”- cuenta con la protección de los sectores más poderosos, nacionales y extranjeros, que lo constituyeron cuando tenían también todo el control de los tres poderes políticos de este país. Por ello, el brillante discurso crítico de AMLO hacia la OEA no se trata -como quisieron distorsionar los medios hegemónicos- de una “incomodidad” suya con la “iniciativa Biden anti-corrupción” (o sea, el nuevo pretexto intervencionista del flamante fascista de Washington), sino de una disertación sobre la soberanía contra la verdadera corrupción corporativa transnacional; esa que hizo una ciénaga en Bolivia, ejecutó un golpe de Estado y empoderó a una ahora convicta…
La persecución en contra del INE y los periodistas, y la curiosa necesidad del gobierno de tramar distracciones en la noche para sabotearlas por la mañana dejando que sus enemigos lo difamen a gusto en televisión abierta, son dos relatos manipulativos que revelan los resortes de la obsesión con la consulta demostrada por los periodistas durante días. Se trata de mandar -mediante bombardeo- a punto ciego su gran valor irrebatible de precedente legal en la ampliación de la democracia, para poner la tinta roja sobre su supuesto carácter de velo cubre-“catástrofes” nacionales perpetradas por la 4T. Por eso varios de esos columnistas inician su alharaca verbal con un elogio de la democracia participativa (algo que nunca hicieron cuando a los farsantes de la democracia formal-representativa prianista ni siquiera en sus pesadillas se les ocurría consultarle algo al Soberano pueblo), para luego contarnos cómo tanta nobleza politológica se convirtió en chatarra en manos del tirano del Zócalo.
Así, los porros mediáticos de la Alta IP tienen material para jugar doble: esas loas a la democracia participativa les permiten manejar la demagogia del “7% vs. 93%” como un fracaso del Ejecutivo y evidencia de la caída estrepitosa de su aceptación popular, y dejar un antecedente de capital retórico para cuando llegue la hora de la revocación de mandato. Es muy probable que el escenario que estén preparando nos trate de enredar con algo como: “pero si nosotros dijimos en su momento que la democracia participativa es lo máximo, y ahora que el sacrosanto San INE va a encargarse de la revocación, esta consulta sí hay que apoyarla porque se juega el futuro del país.”
Si esta perorata se llegara a difundir, el hecho de que la consulta de revocación es una iniciativa del MISMO sujeto que prácticamente fue presionado por sus bases populares para realizar “la de los expresidentes” -como se le dice de cariño-, no representaría problema alguno de congruencia para el entrenado cinismo de la derecha. Total, sus millones de adoctrinad@s se lo beben todo -hasta la incoherencia descarada- si eso manda al “maldito viejo naco ignorante” a “La Chingada”.
Much@s, muchísim@s de ell@s, pueden estar cavilando estas desorientaciones, mientras van a sus trabajos sin contrato colectivo ni prestación alguna (habiendo defendido en su momento el outsourcing), con su ejemplar de Padre rico, padre Pobre y calculando a qué hora pueden pasar por el depósito del Bienestar de su papá o su abuelita. De hecho, pueden estar cavilando estas desorientaciones rumbo a un trabajo menos hostil gracias a las leyes reguladoras del outsourcing. Peripecias de la alienación…
La consulta popular del pasado 1 de agosto es un avance histórico para la salud de la democracia mexicana, y otra zona de posibilidad en la lucha por la justicia y la igualdad económica. Pero sus costos a corto plazo en cuestión de estrategias mediáticas son algo que todavía hay que resolver. Las explicaciones simplistas del abstencionismo como indicador del repudio mayoritario a la 4T son refutables; sin embargo, eso implica un proceso de análisis menos sexy y “pegador” que los slogans cuantitativos de las oligarquías y sus propagadores de confusión como el “7 contra 93”.
Si el establishment corporativo y sus cuartos de guerra tienen el ojo en el 2022 como oportunidad para adelantar la recuperación del cautiverio, el 1 de agosto se les da como otro elemento de modelado de la opinión pública. Si no, “denunciarán” a la revocación como otro “circo” fraudulento. Pero lo último se antoja menos. Al tiempo, y esto para otro Luminol.


