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La diversidad funcional y la fantasía del transhumanismo

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Si cada vez es más aceptada la idea de que, por lo menos desde Neanderthal, existe la actitud humana de cuidar de las personas más frágiles del grupo en vez de abandonarlas a su suerte, la dolorosa realidad hoy es que el sistema capitalista a ultranza en el que vivimos pareciera buscar la desaparición del reconocimiento de todo ser humano como un igual y de la solidaridad y la empatía como vías para el florecimiento de las sociedades.

El sueño de rebasar las fragilidades humanas a través de la tecnología es muy antiguo y su mediatización fue pasando paulatinamente de la ficción a una realidad cada vez más concreta; desde la Antigüedad hasta Frankenstein y del “Hombre Nuclear” a los cyborgs. Desde finales de 1990 existe una asociación oficial —fundada por Nick Bostrom y David Pearce y conocida desde 2008 como Humanity+[1]— que trabaja por el reconocimiento de una corriente llamada Transhumanista que buscaría “mejorar” a los seres humanos aprovechando los formidables avances tecnológicos contemporáneos.

Por cuestiones de tiempo no podemos detenernos en la evolución del transhumanismo. Queremos, sobre todo, llamar la atención acerca de cómo en un sistema patriarcal capacitista[2] la diversidad funcional, que abarca cualquier situación de discapacidad, y las fragilidades humanas se convierten en un producto y objeto de negocio que tiene a la fantasía de la perfección humana como su horizonte de posibilidad.

Este planteamiento puede parecer paradójico pero es acorde con los diferentes modelos que, desde la Academia, se han planteado para abordar la cuestión de la discapacidad[3]:

  • El modelo religioso o de prescindencia que derivó en dos submodelos, el eugenésico de la antigua grecia y roma que promovía el infanticidio en el caso de los niños con discapacidad y el de marginación que —ya sea por menosprecio ya sea por miedo— propone la exclusión como la respuesta social que genera mayor tranquilidad.

  • El modelo médico rehabilitador en donde se considera que la persona con discapacidad puede resultar de algún modo rentable a la sociedad, pero dicha rentabilidad se encontrará supeditada a que la persona logre emular a los demás válidos y capaces en la mayor medida de lo posible.

  • El modelo social, que parte de la premisa que toda vida humana es igualmente digna, y sostiene que lo que puedan aportar a la sociedad las personas con discapacidad se encuentra íntimamente relacionado con la inclusión y la aceptación de la diferencia. así como las diversas propuestas derivadas de éste último.

Estas maneras de acercarse a la cuestión de la discapacidad coexisten hoy en un contexto capitalista/capacitista donde los seres humanos son considerados únicamente como una fuente de riqueza o como objeto de negocio. Así lo vemos con la segregación de personas mayores en asilos y aquellos con diversidad funcional en lugares de “trabajo protegido”[4]  que contribuyen a las desigualdades y la discriminación.

Veamos algunos rápidos ejemplos que tal vez sirvan para hacer más claro nuestra postura: La existencia y desarrollo de dispositivos médicos como los implantes cocleares, los exoesqueletos o los implantes cerebrales —como el proyecto Neuralink de Elon Musk— plantean un problema en la medida en que buscan obligar a “reparar” o borrar la diversidad humana con el objetivo, a largo plazo, de construir humanos perfectos y hasta inmortales en la línea directa con la legistlación y las prácticas eugenísticas norteamericanas que inspiraron a la Alemania Nazi.[5]

Recordemos que una de los primeros grupos eliminados por los Nazis fue el de personas mayores y con discapacidad a través del programa Aktion T4[6] con un saldo estimado de 200,000 a 300,000 víctimas cuyo antecedente fue una decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1927 que respaldó la esterilización forzada de personas consideradas “mentalmente deficientes” o con discapacidades intelectuales, en nombre de la eugenesia, que sentó un precedente legal que permitió la esterilización forzada de miles de personas en Estados Unidos, basándose en la idea de la mejora de la raza mediante la eliminación de aquellos considerados genéticamente indeseables.[7]

Ahora bien, no hay que confundirnos, este breve texto no tiene por objeto demeritar los avances de la ciencia sino cuestionar la recuperación del tema que está ocurriendo en diferentes países, como en Francia, donde el transhumanismo está sirviendo como pretexto para la creación de élites de jóvenes profesionistas que consideran que quienes tienen un nivel de inteligencia “más bajo” o alguna discapacidad deben llevar una vida al margen de la sociedad.

El que esta visión eugenésica de la sociedad encuentre un caldo de cultivo apropiado en el “país de los Derechos Humanos”[8] debería alertarnos sobre el riesgo que representa un desarrollo científico y tecnológico desligado de una visión humanista y de un diagnóstico social lúcido. Y más debería preocuparnos el que se esté dando en el contexto europeo de una ultraderechización de la sociedad. Esta primera entrega pretende plantear pues una problemática y un peligro real que esperamos poder analizar con mayor detenimiento en entregas posteriores.

[1] “Humanity+” o “Humanity Plus” se refiere a un movimiento y una filosofía que abogan por la mejora y la evolución consciente de la humanidad mediante el uso ético de la tecnología y la ciencia. La idea central es la búsqueda de formas de mejorar las capacidades humanas, tanto físicas como mentales, con el objetivo de superar limitaciones y mejorar la calidad de vida.

[2] El término “capacitista” se refiere a la discriminación o prejuicio basado en la capacidad o discapacidad de una persona. Se utiliza para describir actitudes, acciones o políticas que perpetúan la desigualdad o la exclusión de las personas con discapacidades. El capacitismo puede manifestarse de diversas formas, como la falta de accesibilidad en entornos físicos o digitales, estereotipos negativos, trato condescendiente, y la negación de oportunidades igualitarias.

[3] El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Agustina Palacios

[4] La ONU reclama el fin del empleo segregado de personas con discapacidad para garantizar su derecho a un trabajo digno – DownGalicia

[5] Eugenesia en Estados Unidos: “Hitler aprendió de lo que los estadounidenses habían hecho” – BBC News Mundo

[6] La eugenesia nazi: el terrible Aktion T-4

[7] Las esterilizaciones masivas en Estados Unidos que inspiraron a la Alemania nazi – BBC News Mundo

[8] La expresión “país de los derechos humanos” se ha utilizado para referirse a Francia debido a su papel histórico en la promoción y defensa de los derechos humanos. Este título se atribuye en gran medida a los eventos ocurridos durante la Revolución Francesa (1789-1799), que fue un periodo crucial en la historia de Francia y que influyó en la forma en que se conciben los derechos humanos en la actualidad.

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