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¿La izquierda en el Distrito Federal?

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No hay que negarlo… Negarlo sería hacernos más daños a quienes militamos en este sector de la política y, por ende, más daño al país.

Es muy claro que hay una crisis de identidad de la izquierda en donde más duele….en la capital del país, misma que en los últimos años es el bastión de izquierda y referencia nacional.

Hay muchos grupos por la evidente falta de cohesión, no necesariamente todas tribus del PRD, no necesariamente las diferentes corrientes de los otros dos partidos de la izquierda, no necesariamente me refiero a la distancia que ha tomado MORENA de los anteriores 3 o de los gobiernos de izquierda y de “izquierda” en la capital.

Una cosa es clara: no es lo mismo Miguel Ángel Mancera, Alejandra Barrales y Martí Batres, por mencionar los 3 principales precandidatos a jefe de gobierno del DF por los partidos de izquierda, tampoco es lo mismo Adolfo Orive, René Bejarano, Armando López Campa y Eduardo Cervantes, por mencionar a tres de los hombres más influyentes en los partidos de izquierda en la capital, y claro, el último actual presidente de MORENA en el DF, o para no ir tan lejos, no es lo mismo Jesús Valencia (actual delegado de Iztapalapa) que Clara Brugada (Ex-delegada de Iztapalapa), o Maricela Contreras  (actual delegada de Tlalpan) a Higinio Chavez (ex delegado de Tlalpan) y eso que los dos últimos son de la misma “corriente”, la penúltima ha tratado de arreglar poco a poco y hasta donde se puede el desastre que el último mencionado.

En aras de la unidad, de la supuesta unidad liderada por el PRD, hemos decidido en muchas formas defendernos en público, aunque en privado nomás falte que nos retemos todos a duelo por las ideas sobre la conducción del gobierno, pero siendo francos defendernos entre todos nos ha metido en problemas, pues hemos perdido no sólo la palabra sino la identidad y eso se nota en la calle, si bien no se notó en las pasadas elecciones locales, fue porque la derecha también tiene sus “problemillas”.

Hay que ser sinceros, la izquierda no nos da a todos para reflexionar sobre estos temas, sea por los tiempos, los procesos internos que no parecen tener fin y las coyunturas propias de una ciudad que no para de moverse.

Pero a mi memoria viene este texto de Paco Ignacio Taibo II que publicó en el periódico La Jornada hace unos meses, poco antes de que se definiera al candidato de las izquierda (es decir Miguel Ángel Mancera).

Creo que en el fondo, la gran interrogante que hay que resolver es ¿cómo debe relacionarse la izquierda con el régimen? El riesgo está a la vista: algunas personas que han militado toda su vida en la izquierda pareciera que han sido cautivadas por el poder. Un opositor tiene que andar con pies de plomo cuando por sus obligaciones políticas tiene que frecuentar los circuitos de las élites económicas, financieras y políticas.

Hay que tener especial cuidado con esas invitaciones a restaurantes caros y demás ofrecimientos lujosos, por parte de las élites de la derecha o en sus intermediarios, aunque admito que yo misma he comido en este tipo de lugares prefiero no hacerlo cuando siento que se me quiere compremeter a algunas cosas, recordemos que la intención del régimen es mimetizar a la izquierda, hacer que pierda su componente disruptivo y desafiante del orden, desmoralizarla haciéndola copartícipe en los banquetes del poder, como lo fue la firma del Pacto por México.

Cada quien decide con quién se lleva. Lo que aquí está a discusión son las relaciones que se fraguan en el terreno de la responsabilidad política. Desde luego que la izquierda tiene que entablar interlocución con todos los sectores de la sociedad. La política es confrontación, pero también diálogo, entendimiento y acuerdos, pero que quede claro: estas relaciones tienen que darse en un marco de respeto y manteniendo siempre en claro que los principios no se negocian ni se cooptan.

Es cierto… quizá soy un poco sombría y alarmante respecto a este tema y hay que darle el beneficio de la duda a muchas y muchos, aún es temprano para juzgar a muchas y muchos que apenas van empezando y como dicen: en la política los hubiera no existen, pero creo que las ideas y las acciones de unos y de otros dicen mucho.

Dependerá de nosotros y nosotras definir de una buena vez, sin darnos aires de pureza y sin evitar responsabilidades y culpas, qué tipo de izquierda queremos en el D.F. porque “defender al compadre por ser compadre” nos va a costar más temprano que tarde.

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