Redacción / @Revolucion3_0
(9 de mayo, 2013). – El día de hoy, Epigmenio Ibarra y Paco Ignacio Taibo II se reunieron en un auditorio del sur de la Ciudad de México para hablarle a un grupo de jóvenes sobre la importancia de la memoria histórica.
Taibo II destacó la importancia de la memoria como acto fundacional que nos remite al pasado por aquellos recuerdos que han marcado nuestras vidas pero que también nos sirven para proyectarnos a futuro.
Con la reconstrucción del pasado sería posible sacar a la luz esa esencia perdida u oculta, es decir, esta concepción de la memoria como recolección de los recuerdos perdidos podría implicar una recolección mimética de los orígenes perdidos del hecho tal como estaban contenidos en la experiencia humana fundamental.
Pero la memoria no sólo implica la preservación de lo pasado, sino la recuperación de contadores de historias que ha permanecido en el anonimato, para entonces sí contar con un mundo en común.
¿Por qué un joven tendría que tener memoria de lo que ocurrió en el 68, si él no estuvo ahí?
Desde la perspectiva de Taibo II y Epigmenio Ibarra, porque si los jóvenes no construyen su propia historia, la memoria se impone desde lo hegemónico, desde el poder, desde los medios de comunicación.
Taibo II convoca a los jóvenes a reflexionar sobre la verdad histórica que se nos impone, en la que se omiten sucesos; les invita a platicar con la televisión. Epigmenio apoya la noción pero además les exhorta a que hagan su propia televisión.
Epigmenio Ibarra también mencionó la importancia del rostro en la conservación de los recuerdos en la memoria. ¿Cuántos padres se quedan sin ver el rostro de sus hijos en la guerra, de sus hijos desaparecidos?
Epigmenio, mediante su cámara, ha tratado de captar no sólo dichos rostros sino la carencia, la injusticia, el sufrimiento, es decir, la memoria oprimida, la memoria prohibida.
Y, debido a que la memoria también se construye de imágenes, los jóvenes pueden construir su propia historia narrándola mediante las imágenes que capturen en lo que tienen de forma más inmediata, ya sea por medio de su teléfono, por internet, por las redes sociales.
De esto dependerá la reconstrucción del hogar de este mundo. Para ello tendrán la tarea de recuperar el pasado con todo lo que ello implica. Para que no se les imponga una historia, para que no se les imponga una verdad, y, por lo tanto, un futuro. Esto será el hallazgo de “tesoros,” o incluso de desastres pero, finalmente, mediante la apropiación de sus recuerdos, y de su historia, serán los responsables del rumbo de la sociedad.
De esta manera, Epigmenio Ibarra finaliza, debemos construir nuestra memoria juntos.


