Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0
(17 de mayo, 2013).- La madrugada del 24 de marzo de 1976 inició el capítulo más negro de la historia en Argentina: la dictadura militar, encabezada por Jorge Rafael Videla. La muerte del dictador, este 17 de mayo, no borra el genocidio, ni mucho menos encamina a los argentinos hacia el olvido. Por el contrario, fortalece la lucha de los que reclaman “memoria, verdad y justicia”, por los aún 30 mil desaparecidos.
“En nombre de la verdad, que es la única que nos puede devolver la salud, pido, suplico a quien los hayan visto o estado con ellos, que me diga cuál fue su fin y qué hicieron con sus cuerpos”, suplicaba Aurora Morea, madre de Susana Elena Pedrini y suegra de José Bronzel, quienes fueron secuestrados y desaparecidos el 27 de julio de 1976 a las 01:30 hs., por doce personas armadas que se autoidentificaron como integrantes de las fuerzas conjuntas.
El director del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel, informó que Videla falleció de manera natural, en el módulo 4 del Complejo Penitenciario Federal 2, de la ciudad de Marcos Paz. En el reclusorio bonaerense, el ex dictador cumplía su condena perpetua por crímenes de lesa humanidad.
“Me quedo tranquila que un ser despreciable ha dejado este mundo”, dijo Estela de Carlotto, titular de la organización de Las Abuelas de Plaza de Mayo. Durante el periodo dictatorial, 400 bebés que nacieron mientras sus madres se encontraban presas fueron robados y entregados a los militares o a familias con vínculos con el régimen. La lucha de las abuelas se encaminó en encontrar a estos niños y niñas, buscando que recuperaran su verdadera identidad.
“Estamos orgullosas de los hijos que parimos, y a su vez, ellos nos parieron a la lucha, porque no sabíamos nada”, dice orgullosa, Mercedes de Meroño, una de las madres de plaza de Mayo.
La dictadura en Argentina dejó 30.000 desaparecidos, 15.000 fusilados, 8.900 presos políticos, 1.500.000 de exiliados, según información de la organización de las madres de la Plaza de Mayo. “Seguir reclamando, no importan los años, no importa la fuerza, lo hacemos por estos seres queridos que nunca volvieron”, dice con la voz quebrada Juana de Pargament, una de estas madres de desaparecidos.
El dictador nació en la ciudad de Mercedes, el 2 de agosto de 1925. Fue nombrado presidente del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (PRN) y Jefe del ejército Argentino desde 1975. El PRN derrocó al gobierno de María Estela Martínez de Perón y Videla ocupó la presidencia hasta 1981.
En 1983, fue juzgado y condenado a cadena perpetua, y se le destituyó del grado militar que tenía por sus “numerosos crímenes de lesa humanidad”. Así también, el 22 de diciembre de 2010, fue condenado a prisión perpetua en una cárcel común y el 5 de julio de 2012, lo condenaron a 50 años de prisión por la responsabilidad penal del secuestro de neonatos y niños en su dictadura cívico militar.


