(23 de junio, 2014).- “No sé de dónde puede venir el golpe”, reconoció Julia Carabias en entrevista para Radio Fórmula tras ser liberada. El pasado 28 de abril, la exsecretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca durante el sexenio de Ernesto Zedillo, fue sacada a la fuerza de la Estación Ambiental Chajul IV, donde trabaja desde hace 12 años.
A pesar de que la Procuraduría General de la República (PGR) inició una averiguación previa por la desaparición de la investigadora de la UNAM, los pobladores de la región acusan a la ecologista de simular el secuestro.
El 4 de junio de 2009, en el marco del Día del Medio Ambiente, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) otorgó 400 mil dólares a seis proyectos de organizaciones no gubernamentales para impulsar programas de investigación y preservación de la biodiversidad.
Entre los beneficiarios de dichos montos se encuentra Natura y Ecosistemas Mexicanos AC, organización dirigida por Carabias y Javier de la Maza, quienes promueven proyectos de ecoturismo en la selva Lacandona de la mano de empresarios como Juan Carlos Goyenechea, representante en México del Fortis Bank y consejero de Comercio Exterior del Reino de Bélgica; Enrique Vilatela, extitular del Banco Mexicano de Comercio Exterior (Bancomext), y Julio César Méndez, exfuncionario del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario.
La molestia de los habitantes de la Selva Lacandona ante la intromisión de investigadores e inversionistas ha sido evidenciada en varias ocasiones. En mayo de 2012 se manifestaron en contra del proyecto Natura Miramar, que pretendía la construcción de un complejo hotelero a 3.45 kilómetros de la comunidad de Emiliano Zapata.
Aunque Julia Carabias negó formar parte de ese proyecto, el periódico La Jornada manifestó tener copia del documento de la Semarnat, y señaló a la investigadora como una de las principales involucradas en el estudio de impacto ambiental que se presentó ante la dependencia gubernamental.
Frente a las acusaciones vertidas en su contra tras su desaparición, Julia Carabias publicó en el diario Reforma el artículo “Acoso en la selva”. En él explica: “quienes nos quieren fuera de la región no se han cansado de calumniarnos (…) al extremo de adjudicarnos un proyecto aberrante que la Secretaría de Turismo trató de realizar el sexenio pasado, al cual nos opusimos con energía (…) Ese proyecto se llamaba Natura Miramar, nombre que inducía a confusiones y mucho nos perjudicó. Nunca lo aclaramos, no lo creíamos necesario, y quizá eso fue un error”.
El pasado 22 de junio, 50 estudiantes y colaboradores de Carabias en la selva Lacandona publicaron un manifiesto en favor de la investigadora que, según habitantes de la región, pretende incidir en el nombramiento de autoridades lacandonas dóciles para anular las denuncias de quienes reclaman su derecho a la tierra.
A los estudiantes, académicos y sociedad de México:
Nuestro país es considerado como uno de los cinco países con mayor riqueza natural a nivel mundial. La Selva Lacandona en Chiapas es el área con mayor biodiversidad en México. Representa uno de los últimos refugios de selva húmeda tropical, nos brinda una serie de servicios ecosistémicos tales como suministro de agua, aire, comida e incluso una identidad cultural.
Actualmente la Selva Lacandona se encuentra sufriendo pérdida de biodiversidad, tráfico de especies, tala ilegal, especies invasoras y una situación socioeconómica que acentúa los problemas de la región. Este esquema se repite en todo el país, por lo cual áreas ambientales de suma importancia se ven amenazadas constantemente.
La investigadora y docente Julia Carabias Lillo ha sido un personaje clave en el estudio de los recursos naturales en México. Su trabajo es de los más importantes en nuestro país, integrando conocimientos científicos con una fuerte responsabilidad social.
Julia Carabias Lillo ha trabajado desde hace más de 12 años en la región, emprendiendo proyectos interdisciplinarios de investigación, conservación y desarrollo sustentable de las comunidades y los ecosistemas.
Los días pasados fue privada de su libertad, amenazada por un grupo de personas encapuchadas. El riesgo al que se enfrenta la investigadora Julia Carabias Lillo y su grupo de trabajo es alarmante para todas y todos los académicos y estudiantes de ciencia en México, ya que son una muestra de la falta de condiciones que existen para el estudio y trabajo de los recursos naturales.
La falta de condiciones seguras en el territorio mexicano obstaculiza el trabajo de la ciencia mexicana y su impacto positivo en el desarrollo integral de la población. A la fecha nuestras áreas de trabajo e investigación se han reducido dramáticamente. Es por ello que nos solidarizamos con la investigadora Julia Carabias Lillo, considerando su trabajo indispensable y parte de años de esfuerzo y dedicación.
Quienes suscribimos este documento somos estudiantes y académicos preocupados por los problemas nacionales. Exhortamos al gobierno del estado de Chiapas y al gobierno federal a que mediante las autoridades competentes garanticen un ambiente seguro de trabajo para quienes actualmente desarrollamos nuestra voluntad a favor de la educación, la conservación del patrimonio natural, el desarrollo sustentable y los esfuerzos por aumentar las investigaciones y su calidad en nuestro país.
Solidaridad, apoyo, seguridad y condiciones de trabajo para Julia Carabias Lillo, su equipo de trabajo y para todos aquellos que desempeñamos un trabajo en campo.

