Ante cuestionamientos sobre los recientes viajes y lujos de algunos funcionarios de Morena, Claudia Sheinbaum lanzó un mensaje contundente: el poder debe ejercerse con humildad y bajo los principios de austeridad republicana.

Durante la Conferencia del Pueblo, una reportera preguntó si la mandataria se sentía decepcionada por el comportamiento de ciertos personajes del partido. Aunque evitó señalar directamente, Sheinbaum fue clara:
“No puede haber gobierno rico con pueblo pobre. El gobernante tiene que vivir en la justa medianía. Los viajes lujosos y la vida de excesos no tienen nada que ver con el movimiento de transformación”, afirmó.
La presidenta recordó que formar parte de la transformación implica un compromiso real con el pueblo, sin importar el origen o posición económica de cada quien:
“Hay empresarios con mucho dinero que no viven en la opulencia. Igual debe ser quien ocupa un cargo público: no se trata de cambiar de casa, rodearse de guaruras o comer en los mejores restaurantes. Se trata de servir con humildad.”
Sheinbaum subrayó que la ciudadanía es quien finalmente evalúa las acciones de los representantes populares:
“A cada quien lo juzga el pueblo. Nuestra misión es reducir las desigualdades, no alejarse del pueblo con lujos innecesarios.”
El mensaje, aunque sin destinatarios explícitos, representa un claro llamado de atención para quienes dentro del movimiento han sido señalados por actos de derroche o falta de sensibilidad ante la realidad del país.



