Por Andrés Piña / Oaxaca 3.0
(20 de noviembre, 2014).- En tus ojos las banderas ondean, el pueblo sueña y Byron recita poesía en la corte de Alí Pashá, perdido en las tierras de Ioánina. En tus ojos, el mar de Cortés es la puerta a los mares del sur, esos mares que no tienen memoria, como tú, como todo lo que tocas. He tenido visiones en las cuales mi voz se pierde, volviéndose lejana. Y es que otra vez te vuelvo a mirar a los ojos y veo tu silueta bajar a lo más profundo del lago, allí junto a los peces que juegan. Regocíjate princesa, hija de los dioses. Judiciales drogados tumban mi puerta, ellos también quieren mirarte, quieren sentirte, quieren perderse en tus ojos. Pero yo ya no existo, ni mis visiones son lo que eran. El corazón sangra, se diluye y parpadea. Yo mientras tanto canto, vuelvo a mirarte y cantando tus ojos aparecen de nuevo, y en ellos está la fuente de la felicidad perpetua, está Ponce de León cruzando con su columna de soldados. Más allá en la calle, está el pueblo, las banderas, la vida que vendrá; mañana despertaremos como dos niños y miraremos con inocencia al mundo. Mañana saldrán los edictos, se publicarán las listas, sabremos si hemos muerto o estamos vivos, mañana que es hoy, mañana vendrás a verme y el cielo será acuoso, mañana que es hoy, comienza la vida que vendrá…

