Por: Enrique Legorreta
@Enriquelego3_0
Sentirse seguro en un país en el que los índices de inseguridad son tan altos debido al número de víctimas relacionadas con el crimen organizado, es un reto diario para los mexicanos que salen de sus casas a trabajar, a la escuela, al mercado, en general a realizar sus vidas cotidianas.
Ante esto, en la Ciudad de México se implementó el programa denominado “Programa Bicentenario-Ciudad Segura” en el 2009. Marcelo Ebrard, el entonces jefe de gobierno, pretendía que la capital del país tuviera la vigilancia de más de 80 mil cámaras vigilantes. Sin embargo, el proyecto arrancó con tres mil 17 cámaras en toda la ciudad.
De esta manera, se tendría observada la ciudad en los primeros cuadros para intervenir en aquellos delitos que se pudieran capturar en dichas cámaras.
Esta inversión de más de seis mil millones de pesos por parte del gobierno cayó en las manos de Telmex junto con la asociación de una compañía francesa de nombre “Thales”, empresa de sistemas de información líder en su ramo que se dedica a la implementación de programas de defensa y seguridad de la industria aeroespacial y de transporte.
Como parte de la proyección del programa, se implementó la segunda etapa del mismo, la cual derivó en la construcción del “bunker” de seguridad para vigilar mediante las cámaras de seguridad desde el edificio de emergencia y, en caso de ser requerida la ayuda, actuar de manera oportuna. El nombre de este complejo de seguridad es: Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo, Inteligencia, Investigación, Información e Integración (C4i4).
El C4i4 está conectado a los cinco centros externos C2 que se encuentran en sitios tales como: el Centro Histórico, las delegaciones Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Benito Juárez e Iztapalapa que, junto al “bunker”, conforman la mayor estructura de vigilancia a nivel nacional.
Este “gran vigilante” ha sido declarado como un gran reto a superar por parte de las autoridades federales encargadas de la seguridad de todo el país, incluso la Policía Federal (PF) destacó en su momento que llevar el manejo de la señal de la ciudad es una tarea difícil, pero ha ayudado a salvaguardar la seguridad de los capitalinos.
En 2012, antes de dejar el cargo Marcelo Ebrard, dio por concluida la tercera etapa del programa, la cual contenía la implementación de los centros de mando policíacos móviles, denominados C2 móviles, con los que en total llegarían a 15 mil cámaras en toda la ciudad para vigilar en un 70% lo que ocurriera en ella.
Datos del programa señalan que desde su implementación en 2010, los días con más incidentes son los viernes. Además, se han reportado más de 500 mil hechos, pero hasta el 2012 se tiene el dato de que estos casos han ido a la baja. Hasta diciembre del 2012, se tiene el reporte de tan sólo 209 mil casos de algún acto de delincuencia que se ejecutaron en la ciudad.
En 2012, las acciones que más realizó el C4i4 de apoyo a la ciudadanía fueron emergencias médicas, con un total de 67 mil 317 llamadas de ayuda; en segundo lugar, los delitos de alto impacto, con 37 mil 308 llamadas de auxilio.
Estos datos son parte de las estadísticas de criminalidad que reporta la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF). Asimismo se destaca que los índices de violencia en 2012 han sido menores en comparación a años anteriores.
El C4i4 mide 34 mil metros cuadrados, está divido en cuatro niveles que ocupan una superficie de 17 mil 598 metros cuadrados, sus límites están rodeados por una barda perimetral de concreto de cinco metros de altura que, según las autoridades, son capaces de resistir la fuerza de ataques o atentados, así como fenómenos naturales como inundaciones, huracanes o temblores.
Este centro de control de vigilancia es parte fundamental de la estructura que implementó Ebrard en su gobierno para beneficio de la seguridad de la capital, además, el actual Jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera ha señalado que este centro de control de vigilancia forma parte de sus ejes de gobierno para este sexenio y que aumentará este sistema con siete mil cámaras más, que servirán para detectar con mayor eficacia los delitos que se cometan.
Sin embargo, este programa ha tenido críticas por parte de personas que señalan que las cámaras no garantizan que esté controlada la violencia, así lo señaló Nelson Arteaga, profesor e investigador de la Facultad Latino-Americana de Ciencias Sociales (Flacso)durante la conferencia, “Cámaras de vigilancia e inseguridad en México”.
El investigador detalló que ni en Inglaterra que tiene este sistema, ni ningún estudio internacional han podido demostrar que las cámaras de vigilancia reduzcan el crimen, pero sí representan una aportación al índice de reducción de la inseguridad.


