Por: Estela Garrido
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El editor de la revista Esquire en Inglaterra, Alex Bilmes, admitió en un panel feminista en la Semana de la Publicidad en Europa, que la publicación que encabeza cosifica a las mujeres:
“Las mujeres que presentamos en la revista son ornamentales. Podría mentirte si quieres, y decir que estamos interesados en sus cerebros también. No lo estamos. Son objetivadas”.
Bilmes además comparó fotografías de mujeres con nuevos modelos de automóviles, explicando que las modelos, así como los autos, son vistos por los hombres como trofeos y objetos de uso.
Los comentarios le valieron severas críticas, tanto de parte los medios ingleses como de las asistentes al foro. Una mujer que se encontraba en el público afirmó portar un arma punzocortante como amenaza. Un poco en tono de broma y otro tanto en tono de indignación.
Bilmes trató de racionalizar su declaración afirmando que todas las personas en cierto punto caen en el sexismo. Sin embargo, pocos son capaces de admitirlo. Además aseguró que las revistas para mujeres hacen lo mismo con los modelos masculinos que son presentados en ellas: reducirlos al estatus de objeto.
“El hecho es que los hombres –los hombres heterosexuales– consideran a las mujeres de muchas maneras diferentes. Son nuestras hermanas, nuestras hijas, nuestras esposas, nuestras madres. Y vemos como tres seres humanos tridimensionales. Pero hay ciertos momentos en los que queremos verlos porque son sexy”, se excusó Bilmes.
Incluso, defendió la línea editorial de Esquire UK afirmando ser menos ‘rígida’ que las publicaciones de alta costura como Vogue o Elle y de utilizar más ‘diversidad étnica’ y ‘formas diversas’ que las publicaciones antes mencionadas.
Además, dio como ejemplo que la revista “hasta cuenta con portadas de mujeres viejas como Cameron Díaz o Rachel Weisz”, luego reculó en su comentario y detalló: “bueno, no realmente viejas, en sus años cuarenta”.
Bilmes fue severamente criticado tanto en redes sociales, en las cuales los usuarios de Twitter lo tacharon de sexista y anticuado, hasta los más radicales como los grupos feministas que exigieron su renuncia.


