Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0
(21 de julio, 2013).- El subcomandante Marcos informó en una conferencia de prensa -después del levantamiento zapatista en el año 1994- que la radio es la forma más accesible de comunicación masiva, puesto que en la localidad más pobre, al menos tienen una radio, de acuerdo a lo que ha relatado la periodista Amy Goodman.
El periodista boliviano Jorge Mansilla –Coco Manto- cuenta que en el siglo pasado los mineros bolivianos encontraron el instrumento más poderoso en ese tiempo para dar propiedad a la palabra: “En su voz, ahora sí en su voz: las radio emisoras”.
En octubre de este año, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) recibirá solicitudes para la posible apertura de mil nuevas radios comunitarias en Estados Unidos.
“Se trata de una oportunidad histórica para las comunidades de todo el país de tener una voz en el aire”, afirmó Jeff Rousset, líder nacional del Proyecto Radial Prometheus, formado hace 20 años por la Coalición de Trabajadores de Immokalee.
Amy Goodman afirma que las comunidades tendrán una oportunidad única en toda la generación: solicitar a la Comisión Federal de Comunicaciones una licencia de radio para instalar una FM de baja potencia.
Para tal efecto, la periodista señala que para que las solicitudes sean aprobadas las comunidades deben planear minuciosamente los proyectos. Prometeus convocó a activistas relacionados con los medios de comunicación de todo el mundo para ayudar a salir al aire mediante la realización de una minga comunitaria. Y aún, la convocatoria sigue abierta.
En Ecuador se aprobó la iniciativa de ley de Comunicación el mes pasado, donde se establece una nueva distribución de frecuencias y licencias de radio y televisión: 34 por ciento de las frecuencias para los medios comunitarios, 33 por ciento para el sector público y 33 por ciento los privados con fines de lucro.
El proyecto de ley aprobado en Bolivia el año 2011 contempla que 33 por ciento del espectro electromagnético lo regirá el Estado, igual porcentaje el sector privado, 17 por ciento al sector social comunitario y el 17 por ciento para los pueblos indígenas y campesinos.
Goodman señala que en las décadas de 1980 y 1990 las comunidades estadounidenses tenían menos acceso a los medios de comunicación por lo cual iniciaron con redes “piratas”, denominadas así por la falta de licencia.
Las radios piratas que intentaban transmitir sufrían de persecución de agentes federales, ante lo cual Prometeus empezó una campaña para cambiar las leyes federales y abrir el dial a una nueva generación de radios comunitarias no comerciales.
Quince años después obtuvieron un triunfo: “Vamos a convertir la estática en sonido y utilizarlo para ampliar las voces de la gente de todo el país”, dijo Jeff Rousset. Y Goodman concluye, escribiendo: “Las ondas de radio son un tesoro público que debemos recuperar”.
Con información de Democracy Now


