Por: Estela Garrido
Tw: @StelaGarrido3_0
En la era de las fronteras y las bardas de concreto que separan a dos naciones, la migración es un tema cotidiano. Los campamentos de refugiados sirios en Turquía, los migrantes centroamericanos y mexicanos a Estados Unidos… la lista se engrosa si se piensa en el escenario mundial.
En el contexto de la constante migración y los pueblos que se convirtieron en nómadas por obligación, Laura Restrepo aborda uno de los conflictos sociales más interesantes de la época y lo narra con crudeza que dibuja la desesperanza.
Restrepo, ganadora del Premio Alfaguara en 2004, construye la narrativa de Hot Sur desde la visión de los desplazados que caminan errantes sin nada y las naciones poderosas que los desprecian poniendo barreras.
El personaje principal de esta novela, María Paz, es una colombiana presa en EE.UU., quien escribe cartas, una especie de diario, en el que recuerda su infancia con nostalgia. “María Paz fue un personaje muy fácil, porque la melancolía con que evoca su pasado es la misma que yo siento por Colombia”, dice la autora, que vive hace ocho años entre México y Estados Unidos.
Las historias que narra Restrepo en su libro conforman un mosaico que retrata con lujo de detalle el racismo y discriminación que sufren los migrantes y la tensión racial en un thriller que desenmaraña el sueño americano.
“Las ciudades fronterizas, sobre todo Tijuana, son lugares muy intensos, en los que hay mucha destrucción, pero también donde pueden nacer cosas nuevas. El liderazgo de Estados Unidos ya terminó, es un imperio caído. Ya muy pocas personas en el mundo creen en el sueño americano. Es después del sur de la frontera donde realmente está el futuro”, finalizó.


