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Le diría a Peña Nieto que me devuelva mi hijo, porque su gente lo detuvo: padre de migrante desaparecido

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(23 de agosto, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Vete de aquí hijo de tu puta madre o nos vamos a arrepentir”, le gritó un agente de migración al acompañante de Maximiliano, migrante chiapaneco a quien detuvieron, amedrentaron y desaparecieron, agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

Es así como el otro joven pudo salir con vida de la estación migratoria de Tenosique, Tabasco y darle a conocer los hechos a sus padres, quienes llevan tres meses exigiendo justicia para su hijo, a quien piden volverlo a ver con vida.  El rostro y las lágrimas constantes de Antonia Martínez López de 32 años, refleja la angustia, el dolor y la desesperación de miles de madres, que como ella, han perdido a un hijo que salió, como es normal en los migrantes, en busca de recursos para aspirar a una vida digna.

Desde mayo pasado, a unos días de la desaparición forzada de Maximiliano Gordillo Martínez, Revolución TRESPUNTOCERO dio a conocer el caso del joven, de 18 años en ese momento, quien salió de su hogar en el municipio de Socoltenango, Chiapas, aproximadamente a las 7 de la mañana, con destino a Playa del Carmen, Quintana Roo, como sus amigos, primos y gran parte de los jóvenes de la comunidad, iba en busca de trabajo, en una migración interna que provocó su desaparición forzada a manos de agentes de migración.

Maximiliano cumplió ayer 19 años, lo cual es aún más doloroso para su familia, quienes viven entre la incertidumbre de su paradero y la negativa de las autoridades a reconocer los hechos. Recapitulando, es lunes en una conferencia de prensa, acompañados por el Centro de Derechos Humanos Frayba, ambos padres y un tío del joven, externaron su angustia, recordando que a las 10 de la noche del 7 de mayo que salió fue detenido por agentes de migración, quienes también retuvieron a su amigo.

Lo anterior, pese a que el joven les enseñó su documentación que demostraba su nacionalidad mexicana, entre éstos su acta de nacimiento y CURP, los cuales no bastaron a los agentes migratorios para retenerlo, siendo su amigo dejado en libertad y quien dio a conocer a sus padres el hasta ese momento, paradero de Maximiliano.

Las últimas palabras de Maximiliano fueron: “ve a avisarle a mi papá que me tienen aquí detenido”, después de eso, no se volvió a saber de él. La familia Gordillo Martínez se compone de cinco miembros: tres niñas, un niño, Maximiliano y sus padres. Ellos tres se dedican a las labores del campo, cultivando maíz y frijol, actividades que “a penas y alcanzan para medio comer”, afirma a Revolución TRESPUNTOCERO Arturo Gordillo López, padre del muchacho.

Quien asegura que desde que salió su hijo han vivido y padecido “solamente angustia, dolor y pena. Él solamente quería conocer Playa del Carmen y convencido por sus amigos, quienes ya anteriormente habían ido trabajar ahí, decidió emprender el viaje, aunque nosotros como padres no queríamos nos convenció”.

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Maximiliano además de sembrar frijol, maíz y cortar caña en la temporada de cosecha, también se preocupara por su pueblo y formaba parte de los que luchan por el bienestar, dice Arturo Gordillo, “sin embargo él tenía que salir a trabajar porque el campo ya no es el mismo que antes donde las cosechas eran abundantes, actualmente han disminuido en gran manera”.

Él asegura que desde la desaparición de su hijo hace ya tres meses, ninguna de las autoridades del gobierno de Velasco Coello se han acercado para brindarles apoyo en la búsqueda del joven. A su vez menciona que el Instituto Nacional de Migración (INM) dijo ignorar el caso el día 8 de agosto pasado, cuando la familia se presentó junto a activistas y defensores de derechos humanos en la estación migratoria donde desapareció Maximiliano, a la que acudieron no solamente a buscar a su hijo sino realizar una oración, hecho por el cual los agentes de migración quienes sí estaban armados se burlaron de ellos, comenta Arturo Gordillo.

Después de la desaparición de Maximiliano, su padre se ha dedicado a investigar si existen otros casos similares en la región, asegurando que “sí existen otras familias que padecieron desaparición forzada, hay más jóvenes que han sido detenidos por agentes de migración, pero por el miedo al gobierno, a la policía y al mismo INM se han quedado callados. Pero yo sí le diría a Peña Nieto que me devuelva mi hijo, porque su gente lo detuvo”.

En tanto, Natalio Gordillo López, tío de Maximiliano, comenta a Revolución TRESPUNTOCERO, que la mayor parte de la población se bajos recursos por lo que tiene que salir a buscar trabajo a otras regiones el país, ya sea a Playa del Carmen o estados del norte para ganarse un salario de jornalero.

“En nuestra búsqueda por parte de nuestro estado, Chiapas, los únicos quienes nos han dado acompañamiento y apoyo es el Frayba, así como Voces Mesoamericanas, la diócesis de San Cristóbal de las Casas, pero nunca por parte de las autoridades de la entidad.

Yo de por si no confiamos en las autoridades de Chiapas, porque hemos sido una comunidad olvidada, en mi caso yo no confío para nada en el sistema, porque es engañoso. También fuera de la entidad las autoridades mienten, nosotros hemos hecho el recorrido que Maximiliano hizo y vemos como las autoridades migratorias nos trata mal Y se burlan de nosotros”, afirma Natalio Gordillo.

Quien también pone como ejemplo su viaje de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas hacia la Ciudad de México, en donde asegura fue el único al que los agentes de migración le pidieron constantemente su credencial de elector. “Seguramente esto mismo pero con malos tratos le hicieron padecer a Maximiliano, quien como joven pudo haberse asustado.

Sin embargo el quería seguir adelante para tener un mejor futuro, porque en nuestra comunidad el gobierno dice que da apoyos, sin embargo prácticamente son migajas para vendarnos los ojos, porque ahí también se ve como le dan más al que más tiene y el que menos tiene lo hacen a un lado y queda en el olvido, por eso los jóvenes tienen que migrar”, añade Arturo Gordillo.

Uno de los datos importantes que da a conocer Arturo a este medio, es una parte de la narración del acompañante de Maximiliano, quien dice que en su totalidad bajaron a siete jóvenes, Y los agentes de migración los colocaron en una fila, para después empujarlos de manera violenta, “y es ahí donde el logró ver que habían más jóvenes, además él vio que pasó otro autobús pero ese ya no lo detuvieron, porque los agentes de migración dijeron: ‘ya que pase, eso es todo ya están completos'”, comenta el tío de Maximiliano quien intuye –sin asegurar nada- que pudieron haberlo dicho porque necesitaban cierto número de jóvenes y ya habían “cumplido con la cifra”.

Por su parte Antonia Martínez López, no habla mucho, ya que le es difícil hacerlo sin llorar, aún así le ha otorgado a Revolución TRESPUNTOCERO algunas palabras, y asegura que “como madre una se siente triste, desesperada, porque ya son tres meses que no lo vemos. Nuestro calvario empezó desde que supimos que lo agarraron, pensamos que si lo habían detenido y metido una cárcel tal vez regresaría a los tres días, pero no sabemos nada de él”.

A su vez, menciona que su hijo de diez años, enfermó derivado de la desaparición de su hermano, lo que ha constituido para ellos una doble preocupación. Es por ello que asegura que como madre no permitiría que jamás ninguno de sus hijos saliera de su comunidad “queda el miedo por lo que los agentes de migración hacen con los jóvenes. Si pudiera ver a los de migración les diría que entreguen a mi hijo con vida, porque ellos lo agarraron, como madre pido que se haga justicia”, añade Antonia Martínez.

A lo que añade Natalio Gordillo, que los agentes de migración deberían de tratar bien a la ciudadanía mexicana, “nosotros no somos delincuentes para que nos traten así, tenemos derecho a migrar dentro de nuestra República, y aunque no fuéramos mexicanos todos tenemos el derecho; ellos deberían de recordar que también son padres y que no les gustaría que a ellos les desaparecieran a sus hijos”.

Por su parte en un comunicado leído durante la conferencia de prensa por Enrique Vidal Olascoaga, de Voces Mesoamericanas, se afirma que Chiapas y Tabasco, son fronteras del horror, extensión del terror, “donde el gobierno de México ejerce su rostro servil hacia los intereses de los poderosos que imponen desde siglos su acción colonial cargada de racismo, discriminación y exclusión; y cada vez más con mayor rigor contra las personas migrantes, en la mira de las más graves violaciones a derechos humanos cometidas por el Estado mexicano”.

Ahí mismo dieron a conocer los nombres de los funcionarios del INM responsables “de este acto atroz”. Señalando a los agentes directamente responsables del punto de Revisión de Chablé, Tabasco en el momento de los hechos, quienes son: Rubén Silva Silva, Agente Federal de Migración “C”, y Oscar Benjamín Castillo Pavón Carbonell, Coordinador de Unidad de Áreas de Servicios Migratorios, “entre otros varios agentes migratorios y de la policía estatal de Tabasco, que nos han sido ocultados hasta el día de hoy por parte del gobierno”.

También señalaron al hoy comisionado Ardelio Vargas Fosado, denunciando que él ha sido señalado en reiteradas ocasiones por solapar y dejar impunes diversos delitos que son cometidos por funcionarios a su cargo de manera cotidiana en los últimos años y a quien se le responsabiliza de los actos cometidos en las represiones violentas de San Salvador Atenco, Estado de México, y en Oaxaca en 2006, así como posteriormente en su natal Puebla, “siguiendo una línea dura de corte militar bajo el diseño y formación norteamericano de ‘estrategias proactivas de seguridad’, señaladas por especialistas en la materia por provocar graves violaciones a los derechos humanos en contra de la población”.

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