Le dispararon, lo golpearon y un perro lo mordió en todo su cuerpo; Gabriel murió y policías justificaron “era el equivocado”

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(25 de octubre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- A partir de 2006, con frecuencia y luego con una cínica normalidad los allanamientos a los domicilios por parte de ejército, Marina y policías fueron el inicio de una detención arbitraria que terminó en tortura y después prisión imputando falsos delitos, en el menos peor de los casos, porque o te mataban ‘porque se les pasaba la mano’ o te desaparecían, explica a Revolución TRESPUNTOCERO la activista Rosa Eugenia del Castillo.

Gabriel Domínguez Escobedo, tenía 33 años, cuando un grupo de policías municipales entraron de forma violenta a su domicilio en el municipio de Reforma, Chiapas. De inmediato y sin una orden de captura ni orden judicial para catear la casa, lo detuvieron y comenzaron a propinarle golpes.

Momentos antes, la policía perseguía a dos sujetos identificados como ladrones. Pero al llegar a la casa de Gabriel, de acuerdo con un testimonio de Silvia Domínguez, hermana de la víctima, la policía comenzó a disparar al joven quien en esos momentos se encontraba en la azotea de la casa.

Lo sacaron del domicilio sin dejar de golpearlo, después los elementos soltaron un perro policía que fue directo a él y comenzó a morderlo en todo el cuerpo, las manos y los brazos, según testigos. Mientras que continuaba siendo golpeado con los toletes, que provocaron la fractura de dos costillas, las cuales se le incrustaron en el pulmón. Quedando en su espalda un moretón en forma de la huella de una bota.

Tras verlo casi agonizando por la tortura, los policías municipales lo llevaron al Centro de Salud, sin embargo ya nada se podía hacer. La explicación fue que “Gabriel era la persona equivocada, el delincuente que perseguían se esfumó en un lote baldío junto a su casa esa noche”.

De acuerdo al médico legista, “Gabriel tenía dos costillas rotas que le perforaron el pulmón y el hígado”, eso dijo su esposa, le pudo haber causado la muerte; además, al revisar el cadáver presentaba golpes de botas en espalda, pecho y excoriaciones en los brazos, además de mordidas de perro que los policías utilizaron para someterlo”.

De acuerdo con la información del Frayba, la familia se presentamos ante las oficinas del Ministerio Público pero no lo encontraron ahí, después fueron a los separos de la Policía Especializada y tampoco estaba.

“Fue cuando salimos y pasábamos por el Centro de Salud, que vimos muchas patrullas que salían de ahí, por lo cual rápidamente preguntamos a un doctor si esos policías habían dejado a Gabriel, quien contestó que los policías habían dejado a una persona fallecida.

Pasamos a verlo y nos dimos cuenta que era Gabriel que estaba totalmente golpeado, con marcas de botas en su pecho, tenía mordidas de perro en el cuerpo. Además el cuerpo estaba todo morado con mucha tierra en su rostro y en su boca”.

De acuerdo a la revisión del expediente penal quedó evidenciada la presencia de 14 personas implicadas entre integrantes de la Policía Municipal, Policía Especializada y el Ministerio Público, quienes incluso señalan en sus declaraciones haber estado en el lugar de los hechos y responsabilizan de la privación de la vida de Gabriel a los tres Policías Municipales de la patrulla 044 quienes trasladaron a Gabriel al hospital y posteriormente se dieron a la fuga sin ser detenidos.

Es preciso describir que la necropsia de ley señala como Causa de Muerte: Shock hipovolémico por lesiones de vísceras sólidas y esponjosas (hígado y pulmón). Con fractura de sexta y octava costillas.

Esto, señala la activista, son casos que no son aislados sin embargo pareciera que en el norte del país se han visualizado con mayor facilidad. Lamentable que en Chiapas no se atrevan a evidenciar que aquí son las policías quienes cometen tortura, ejecuciones sin que haya autoridad que intervenga. Principalmente porque discriminan a las familias por su pobreza o también por ser indígenas, como parte del racismo que impera en la entidad.

“Aquí, en Chiapas la tortura es cotidiana, básica para interrogatorios y para que las personas se auto inculpen por crímenes que jamás cometieron o cualquier tipo de ilícito. Pero principalmente a la población indígena le toca sufrir esto tipo de violaciones a sus derechos humanos y tratos crueles, generalmente son inculpados de homicidios, así las policías dicen que resolvieron un caso, atraparon un culpable y el indígena va a prisión, porque muchas veces ni siquiera puede manejar el español”, añade.

Además, indica que, “en Chiapas la tortura es generalizada y pueden cometerla igual en contra de un hombre, como de una mujer e incluso hasta de niños, los policías no miden consecuencias, son unas bestias ante los desprotegidos porque los protege la impunidad que Velasco Coello y otros gobernantes de derecha les han otorgado, desde que tomaron el control en 2006, bajo la ridícula excusa del ‘guerra contra el narco’”.

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