Mientras los reportes por baches se cuentan por miles cada año en Guadalajara, fraccionamientos de lujo y corredores comerciales estrenan pavimento cada administración.
Si se midiera la desigualdad en centímetros de profundidad, los baches de Guadalajara serían un indicador perfecto. En los últimos cinco años se han registrado 33,755 reportes ciudadanos por baches; en 2024 fue el año más crítico, con 9,968 reportes.
Datos oficiales señalan que sólo en junio de 2025 los reportes por baches se duplicaron, pasando de un promedio de 7 reportes diarios de enero a mayo a 13 reportes al día ese mes. El propio gobierno municipal reconoce que tuvo que intervenir 6,500 “puntos críticos” con un programa emergente de bacheo.
Sin embargo, vecinos de colonias populares denuncian que el mantenimiento no llega igual a todos lados: calles secundarias, rutas de camión y accesos a colonias de la periferia pueden permanecer dañados durante meses, mientras que las vialidades cercanas a zonas corporativas, centros comerciales y fraccionamientos exclusivos reciben pavimento nuevo, concreto hidráulico y obras de relumbrón.
El contraste es evidente: los baches todos los días rompen suspensiones y provocan accidentes, mientras que en zonas como el corredor Andares–Puerta de Hierro se presume “infraestructura de nivel internacional” y calles impecables para acceder a centros comerciales y residencias de lujo.
Al final, el asfalto también cuenta una historia: una Guadalajara donde unas colonias pagan la factura de cada temporal, y otras estrenan pavimento nuevo en cada informe de gobierno.


