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Los juegos del hambre de Peña: desaparece a 43 estudiantes para atemorizar al país

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(20 de noviembre, 2014).- Para los amantes de la trilogía  de “Los Juegos del Hambre” de Susanne Collins, llega hoy a las salas de cine: “El Sinsajo parte 1”.  Quien ha leído el libro- y también quien no-  sabe que sentirse identificado con la historia no es raro, pues es una proyección de lo que vivimos día a día en México.

Los juegos del hambre relata la historia de un gobierno  que logra su unificación y poderío subyugando al pueblo, separándolo en 12 distritos en los cuales son obligados a trabajar a marchas forzadas, matándolos de hambre, y sobre todo apagando cada intento de una revolución.

Cada año el Capitolio (el gobierno) hace una cosecha, esto es cuando de cada distrito se llevan a un niño y una niña para que compita en dichos juegos. Ya en la arena los concursantes se enfrentan con sus hermanos de los otros 11 distritos, matándose entre ellos. Finalmente el que logre sobrevivir es el ganador y logra abandonar la vida de miseria y trabajo inacabable y se vuelve “rico”. Nunca más vuelve a ser llamado a la cosecha, ya que cómo ganó, es inmune a dicha ley. Pero ¿qué semejanzas tiene dicha historia de ficción con la realidad que azota al país hoy en día? veamos:

En la historia de Susanne Collins,  El capitolio (el gobierno) somete al pueblo, teniendo en cada distrito un infierno similar: hambre, jornadas extenuantes de trabajo, empleos mal pagados, desigualdad en la repartición de la riqueza, golpes, burlas, miedo, etc. ¿Alguna diferencia con lo que vivimos millones en México?

En la película de “ficción”, los medios están completamente controlados por el gobierno, esto es que televisan lo que el gobierno quiere; fiestas ,  lo último de la moda en el capitolio (ciudad en donde habitan unos cuantos ricos, la elite para ser exactos), y sobre todo la matanza de unos con otros cuando están en los juegos (con el fin de sembrar miedo a los futuros participantes y al pueblo en general) esto para hacerles olvidar el verdadero problema: la miseria en la que viven. ¿Alguna diferencia con lo que vivimos hoy  día entre Televisa y el PRI?

En la trilogía se cuenta cómo los valientes que buscan un cambio, cansados de tanta miseria, tienden a ser  comprados, ridiculizados, o peor aún, llevados hasta el límite con amenazas de muerte, no hacia ellos , sino hacia sus familias, o a circunstancias de las cuales muy difícilmente puedan salir vivos. Esto me recuerda a la realidad de México en la que varios valientes que han expuesto sus vidas buscando un cambio o mostrando a la población actos de corrupción, injusticia, o alguna violación por parte de algún alto funcionario,  han sido desaparecidos, presos, comprados, asesinados o amenazados. Ejemplos: Mireles, los 43 normalistas de Iguala, Lidia Cacho, estudiantes del movimiento del 68, y las constantes amenazas a grandes pensadores y líderes de opinión que no cobran sueldos provenientes del gobierno y su sistema, entre muchos casos más que no transmite López Doriga en su noticiero.

En la película se ve un pueblo cansado de tener miedo, cansado de las injusticias de las que son víctimas, llenos de odio y repudio hacia el sentimiento de saber que sus hijos e hijas, y sus generaciones venideras pasarán por la misma miseria que ellos. Hoy México tiene hambre y sed de justicia, de respuestas, de cambio. Por eso salen a las calles miles, para mostrar su repudio al gobierno que se dice “cansado” de dar explicaciones al pueblo que los mantiene, y que los puso en el poder.

El sinsajo es un ave, que sirvió de icono de la rebelión dentro de la historia de la que les hablo. Significó la esperanza por derrocar al mal gobierno, significo el querer otro presente, significó dignificar su propio ser.

¿Cuál será el Sinsajo que necesita México: serán los 43 normalistas desaparecidos, la violación a los derechos de los estudiantes de la UNAM y el IPN, o  mirar cómo “La Gaviota” compra una casa de 86 millones de pesos de la nada?

Poco a poco el gobierno ha obtenido el control de las mentes de los mexicanos, sembrando miedo,  inseguridad, pero sobretodo demostrándonos que si decimos basta, ellos hallaran la manera de hacernos callar, ridiculizando movimientos, infiltrando desmanes en las manifestaciones, y diciéndole a la demás población por medio del monopolio de sus televisoras que son delincuentes los que salen a las calles, gritando: JUSTICIA.

El discurso repetitivo que oyeron más de 75 generaciones en la historia de los juegos del hambre  fue: PANEM HOY, PANEM MAÑANA, PANEM PARA SIEMPRE. Que parafraseando  en la realidad de México lo que hemos oído durante 73 años es: PRI HOY, PRI MAÑANA, PRI PARA SIEMPRE.

¿Queremos que sea para siempre?

 

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