Redacción / @Revolucion3_0
(15 de julio, 2013).- La pobreza, una de las principales causas de la migración en el país, sigue provocando que los oaxaquillas, como se les denomina a los indígenas mixtecos provenientes de Oaxaca, lleguen al estado de Guanajuato para cosechar verduras.
Según el diario El País, este año unas 2 mil personas salieron de Oaxaca rumbo a Guanajuato; la tercera parte son niños. Su llegada y estancia está ligada a la explotación laboral, como lo narra la periodista Verónica Calderón:
“[Los oaxaquillas] alquilan viviendas sin terminar, sin agua potable, puertas y en muchos casos sin techo, y trabajan de 10 a 12 horas sin ningún tipo de garantía más que el pago que reciben al terminar la jornada. Una familia de cinco miembros puede recolectar chiles por unos 120 pesos”.
“Vienen de Metlatónoc, la región más pobre del país según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el estado de Guerrero, a unos kilómetros de la frontera con Oaxaca. El índice de desarrollo es equiparable al de Burundi, indica la Comisión Nacional de la Población (Conapo)”.
Debido a esta explotación, los campesino mexicanos abandonan el país para buscar en Estados Unidos una mejor condición económica. Los que se quedan, los más jóvenes comienzan trabajando en las áreas y puestos que dejaron quienes salieron en busca del sueño americano.
Este tipo de situaciones ya han sido denunciadas por organizaciones humanitarias, quienes señalan que estas prácticas violan los derechos humanos de los trabajadores indígenas debido, principalmente, a su nulo conocimiento sobre sus derechos.
Los niños y las niñas que trabajan en el campo mexicano están expuestos a los fertilizantes. El pasado mes de mayo, un bebé de 10 meses perdió la vida a causa de la desnutrición, informó el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) local.
Además de los bajos salarios, los trabajadores deben dormir en un espacio de 60 metros cuadrados junto a 40 personas más, además de que se les cobra un “alquiler” en una casa bajo temperaturas de más de 30 grados centígrados en los campos del norte del país.


