Claudia Hernández / Bióloga UNAM
(22 de octubre, 2013).- México ocupa el tercer lugar mundial en consumo de refrescos con aproximadamente 119 litros por habitante en 2012. Esta información no es nueva, en 1998 los refrescos ocupaban el cuarto lugar en la lista de los 20 productos con mayor consumo por los mexicanos. Los tres primeros eran: las tortillas de maíz, el jitomate y los huevos.
Actualmente, se discute un nuevo impuesto a las bebidas azucaradas, el llamado Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS), que es de 1 peso por cada litro de refresco.
Independientemente de las implicaciones económicas directas, hay otras consideraciones en cuanto a la salud.
Los problemas con el consumo de refrescos comienzan con que únicamente aportan calorías en la dieta, no tienen nutrimentos y continúan con que están endulzados con jarabe de alta fructuosa. La fructuosa es un azúcar, igual que la glucosa, pero con mayor capacidad edulcorante y además, con costos de producción más bajos. No se obtiene de la caña de azúcar, sino del jarabe de maíz.
Básicamente, nosotros obtenemos energía a partir de la glucosa en una vía directa en todos nuestros tejidos, pero la fructuosa se asimila en el hígado y la vía para la obtención de energía es a través de la formación de triglicéridos, éstos se acumulan (son la grasa corporal) hasta que se requieran. Por lo tanto, la fructuosa no es una fuente de energía que se pueda utilizar inmediatamente, sino que se almacena en forma de grasas.
Se han encontrado correlaciones entre la ingesta de altas cantidades de fructuosa con algunas enfermedades: hígado graso, obesidad, diabetes y padecimientos cardíacos. La vía no está aún detallada por los investigadores, hasta ahora los resultados señalan que una posible causa es esta producción excesiva de triglicéridos, que es equivalente a una dieta alta en grasas.
Aunque el origen de éstas enfermedades es multifactorial y su relación directa con el consumo de fructuosa no está determinado clínicamente, sí es un factor que aumenta el riesgo de padecerlas.
Regresemos a que en México, durante el 2012, se consumieron en promedio 119 litros de refresco por habitante (digamos, una botella de 300 mililitros diaria) y cada litro contiene 100g de fructuosa: 10Kg de fructuosa en un año.
Y en cuanto a las enfermedades con las que éste alto consumo de fructuosa está relacionado, recordemos que de acuerdo con el INEGI, los mexicanos a partir de los 30 años mueren principalmente de diabetes, enfermedades cardiacas y tumores malignos.


