Por Záyin Dáleth Villavicencio
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Luego de 13 años, las banderas rojinegras se alzaron de nuevo en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), tras estallar la huelga del Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM), quienes demandan 37 violaciones a su Contrato Colectivo de Trabajo (CCT).
Así, con las banderas rojinegras al frente de cada uno de sus edificios, icono del sindicalismo y el movimiento obrero, inicia el 2013 la Casa de Hidalgo, en medio de una ineludible crisis económica, con hondas raíces políticas.
El escenario se advierte complejo, con casi tres mil empleados que exigen entre otras cosas, un incremento salarial del 15 por ciento, más un aumento también del 5 por ciento en sus prestaciones, despensas que significan a la institución 30 millones de pesos anuales y la creación de 600 plazas.
En este contexto, Eduardo Tena, líder del SUEUM, advirtió “nosotros no queríamos lesionar a la universidad”, no obstante, más de 56 mil estudiantes se quedaron desde este jueves, y de forma indefinida, sin clase.
Sin dinero; la Universidad se encuentra atada de manos
Ante esta situación, el rector nicolaita, Salvador Jara Guerrero, advirtió de manera determinante que dicha institución está imposibilitada de atender la revisión contractual que exige este gremio.
Esto, ya que el 95 por ciento de las cláusulas que el SUEUM pretende sean revisadas, cuentan con alguna exigencia económica que -sin techo presupuestal autorizado por las instituciones de gobierno – la universidad no puede ni negociar. No obstante, Jara Guerrero invitó al sindicato a reinstalar el dialogo aunque reconoció que en esta situación “es poco lo que se puede avanzar”.
Explicó que en negociaciones anteriores se había logrado avanzar gracias los recursos que ingresaban a la Universidad por inscripciones; sin embargo, dijo que aún no es posible determinar si será renovado el convenio de gratuidad, instituido por la administración perredista y que hoy se analiza revocar; por lo que ni siquiera se puede contar con ese recurso.
Frente a este panorama, el rector refirió: “reitero mi disposición de sentarnos a platicar todo lo que no tenga que ver con cuestiones económicas, porque desgraciadamente no contamos con ninguna información ni de gobierno del estado o el federal que nos permita entablar negociaciones que impliquen dinero; todos los demás temas estamos en la mejor disposición de tratarlos”.
Aseguró que entre las supuestas violaciones que presume el SUEUM no sólo figura el incremento salarial, “sino que la mayoría de las querellas implican cantidades fuertes de dinero” que encaran a la Universidad Michoacana en un momento financiero que le imposibilita ofertar alguna negociación tanto de incremento salarial como de las otras exigencias.
Por su parte, Lauro Vera Amaya, abogado general de la Universidad, explicó que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje no se ha pronunciado sobre la legalidad de la huelga, y agregó que es posible que en un plazo no mayor a diez días pueda resolverse esta situación, ante la posible invalidación de esta acción.
La huelga podría carecer de justificación legal, toda vez que, precisó el abogado, las presuntas violaciones al Contrato Colectivo ya fueron objeto de un juicio (el 104) que fue archivado por la Junta ante la falta de interés del SUEUM, cuyos representantes no asistieron a comparecer a la audiencia.
Más que incremento salarial, el SUEUM exige 600 nuevas plazas
Mientras tanto, Horacio Días Mora, tesorero de la institución, detalló que entre sus demandas el SUEUM busca la basificación de más de 600 empleados cuyos espacios no están contenidos en las contrataciones autorizadas por la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Educación Pública, por lo que carecen de presupuesto.
Sin embargo, informó que la universidad ha invertido recursos que no reconocen ni la federación ni el estado en el salario de estos trabajadores, por lo que sólo en 2012 erogó 70 millones de pesos para estos sueldos, “lo que forma parte del déficit recurrente de la universidad”. Sin embargo, señaló que otorgarles una plaza, como exige el sindicato, costaría poco más de 120 millones de pesos anuales.
Además, recordó que las despensas representan un gasto global de 30 millones de pesos, de los cuales sólo 18 millones son aportados por el gobierno del estado y el resto por la universidad.
Finalmente, Díaz Mora consideró que la revisión al contrato colectivo de trabajo que busca el SUEUM este año representa un gasto excesivo para la universidad, muy por encima de los 69 millones de pesos que costó a la Casa de Hidalgo, la revisión contractual de este mismo sindicato el año pasado.
En este sentido, Jara Guerrero, en afán de mostrar su disposición, dijo aceptar cualquier propuesta proveniente del sindicato para resolver cuanto antes esta huelga; todas menos la exigencia de que abandone el cargo. No obstante aseguró que ya se analizan las posibilidades de iniciar las clases extramuros.


