(17 de septiembre, 2015).- Elementos de la policía Federal detuvieron a Gildardo López Astudillo, alias “El Gil”, supuesto jefe de sicarios de la agrupación criminal Guerreros Unidos, y quien según la Procuraduría General de la República (PGR), señaló a los normalistas de Ayotzinapa como supuestos integrantes del otrora Los Rojos, por lo que se ordenó la ejecución de los 43 estudiantes desaparecidos desde el 26 de septiembre de 2014.
De esta forma, por arte de magia se acomodan los elementos para legitimar la “verdad histórica” proclamada por el entonces procurador Jesús Murillo Karam. Ayer, la procuradora Arely Gómez presentó un informe de los peritajes realizados en la Universidad Innsbruck, donde supuestamente se identificó ADN perteneciente al normalista Jhosivani Guerrero. En dos días aparecen nuevos elementos luego de meses y meses de silencio por parte de las autoridades. Y es que este es el momento idóneo para continuar el guión de la “verdad histórica” a sólo 9 días de cumplirse un año de la desaparición de los estudiantes, y en el marco del informe presentado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), afirmando que es imposible que los estudiantes hayan sido incinerados en el basurero de Cocula, según la investigación de la PGR.
López Astudillo fue detenido en Taxco, Guerrero, y según la PGR éste informó al líder de los Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias, sobre el conflicto suscitado en Iguala, Guerrero, hace casi un año, confundiendo a los normalistas con sus enemigos, es decir, Los Rojos, por lo que se ordenó su ejecución, todo según la PGR, institución desvirtuada en sus investigaciones por el grupo designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).


