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“Mami, me voy a trabajar para ayudarle”, las últimas palabras de hondureño desaparecido en México; su madre lo sigue buscando

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(08 de enero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Ángela Macedo Martínez tiene un objetivo claro: encontrar, sea cual sea la ruta, a su hijo, Francis Marcelo Pineda Martínez.

El joven de 25 años -recién cumplidos- es de nacionalidad hondureña. Salió de su país desde el 2012 con rumbo a los Estados Unidos y desde ese entonces su madre no conoce su paradero.

La única información que tiene la señora Macedo Martínez es que su hijo llegó a la ciudad fronteriza de Reynosa, Tamaulipas. El 14 de marzo fue el día que le llamó por última vez: “acabo de llegar a Reynosa. Me iré a una casa a pasar la noche y de ahí a seguir el camino”, le dijo Francis a su madre.

“Estoy buscando a mi hijo, Francis Marcelo Pineda Martínez. Él se fue en 2012, en marzo. Él desapareció en la frontera de Reynosa, ahí fue la última vez que tuve comunicación con él. Cuando llegó me llamó y me dijo que había llegado a Reynosa. Esa fue la última vez que me llamó. Él tenía 22 años cuando salió. El 2 de enero cumplió 25 años”, narra la señora a Revolución TRESPUNTOCERO.

El viaje a Estados Unidos en 2012 sería la segunda vez que Francis buscaría llegar al vecino país del norte. La señora Ángela explica que ya había estado en los Estados Unidos antes de 2012; en esa oportunidad estuvo tres años en el país de las barras y las estrellas.

Días después de la última llamada con Francis, Ángela asegura que su hijo envió un mensaje de texto a la mujer con la que mantenía una relación sentimental. Cuenta que en el mensaje pidió a la joven comunicarse con él en calidad de urgente.

“Él le mandó un mensaje urgente a la muchacha con la que estaba, que nos comunicáramos con él, pero después, cuando la muchacha le intentó marcar a su celular, ya no fue él el que contestó, ya fue con otra persona. Esa persona le dijo a mi nuera que ellos eran los que lo iban a pasar. Y así la tuvieron, que ellos eran los que lo iban a pasar pero nunca le dieron una respuesta de dónde estaba Francis, y ya nunca más habló con mi hijo.

Ella no me quería decir que mi hijo estaba desaparecido. Después, como a los ocho días me llamó, que lo habían secuestrado y que le habían pedido dinero por él”, detalla.

Francis viajaba con su cuñado. A tres años de haber emprendido el viaje, con ninguno de los dos han podido tener comunicación.

“Cuando le hablaron a mi nuera para pedirle dinero, ella les dijo que le pasaran a mi hijo, pero no. Así la trajeron, marcándole para pedir dinero. Le dieron que le iban a pasar un número para que depositara el dinero, pero ella les dijo que si no hablaba con mi hijo o con su hermano no depositaría nada. Y así fue, no deposito nada y no sabemos nada de mi hijo.”

Para la señora Ángela Macedo, la palabra “duro” describe el camino que ha recorrido desde hace poco más de tres años. La desaparición del hijo menor ha causado un dolor que no describe, pero que las lágrimas que intentan salir de sus ojos demuestran.

En diciembre pasado Ángela participó por primera vez en la Caravana de Madres Centroamericanas que buscan a sus hijos en México. De aquella experiencia demandó la nula atención de las autoridades mexicanas para atender a las madres en búsqueda.

“De las autoridades no hay ninguna ayuda. Nada. Nos atendieron sólo porque nos permitieron entrar a las cárceles, pero en el aspecto de que nos ayuden a buscar a nuestros hijos, no hay nada. Es pura formalidad su actitud, no hay ninguna respuesta.

Hay muchas madres que participaron en la Caravana que ya tienen 15 años buscando sus hijos desaparecidos, otros 10, otros cinco, y hasta la fecha no han tenido ni una respuesta. Se mira que no hay ninguna ayuda de las autoridades”, denunció.

Con el amor de una madre a su hijo, la señora Ángela comienza a describir a Francis: amable y tranquilo, son las primeras palabras que usa para referirse al joven. “Es querendón con su mamá, con sus hermanos, con toda su familia, todos le tienen mucho cariño, aprecio, porque es una persona buena. Una como madre sabe de sus hijos, verdad”.

La segunda vez que Francis intentaría llegar “al otro lado”, explica su madre, era con una meta: ayudarla económicamente para que dejara de trabajar.

“Antes de irse me dijo: ‘mami me voy a trabajar para ayudarle, porque usted pasa muy enferma. Tenga la fe en dios que voy a llegar”.  Le dije que se cuidara, que él ya sabía cómo era el camino de peligroso, que ya lo había viajado. “A pesar de los peligros no cedió en su viaje…Yo espero en dios que él este con vida.”.

La lucha por encontrar con vida a Francis es hasta el final, asegura la señora Ángela. Al igual que las otras madres que han conversado con Revolución TRESPUNTOCERO, se muestra firme en su convicción de no claudicar y “no parar hasta encontrarlo”.

“Esta lucha sigue, es hasta encontrarlo. Esperamos que tengamos ayuda de las autoridades. Ojala que  los gobiernos de los países lleguen a un acuerdo para frenar todos estos males contra los migrantes. Hay mucho migrante preso injustificadamente, de eso nos dimos cuenta cuando fuimos a las cárceles. Ojala que los países hermanos hagan un pacto, entre los presidentes, para frenar todo estos”, demandó.

 

 

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