(7 de noviembre, 2014).- A pesar de haber ingreso a territorio mexicano con armas estadunidenses listas para usarse y más de 400 cartuchos, el ex Marine norteamericano Andrew Paul Tahmooressi, fue absuelto por las autoridades de México luego de determinar que padece trastorno de estrés postraumático y ser adicto a la mariguana, en un caso que transgrede notablemente la soberanía nacional.
“Andrew Paul Tahmooressi, a los quince años, de acuerdo a los antecedentes patológicos y de padecimiento actual de los dictámenes médicos, inició su cuadro de consumo a la mariguana y a los 18 años, se le diagnosticó con TEPT al ingresar a las fuerzas armadas”, se lee en la resolución de la causa penal 114/2014 correspondiente al Juzgado Sexto de Distrito de Procesos Penales Federales en Baja California, con fecha del 31 de octubre de 2014.
A pesar de que en otros casos penales, se considera de gravedad el hecho de que una persona se haya intoxicado, con Tahmooressi sucedió todo lo contario, pues fue un elemento más para abonar a su liberación.
Luego de realizarle estudios médicos y mentales –los cuales se presentaron al Juzgado como pruebas defensoras— un grupo de psiquiatras determinó como “impulsivo” el comportamiento de Tahmooresi, y abundaron que acumula armas de fuego “debido a la desconfianza y paranoia que presentaba”.
“El síndrome de estrés postraumático es una condición grave, aunque Tahmooressi lo padece, no es una condición que te excluye de entender la diferencia entre el bien y el mal. Como defensa, no lo usaría”, declaró de manera sorprendente el abogado defensor del marine, Federico Benítez, el 4 de agosto tras el fin de la audiencia. El jurista al parecer no compartió la opinión de las autoridades mexicanas, sobre una persona que con padecimientos mentales y armada pudo entrar a México.
No obstante, Mario Alberto Galindo Gutiérrez, funcionario del Ministerio Público Federal, afirmó que el norteamericano “actuó bajo los efectos de graves perturbaciones psíquicas que le impidieron conocer la criminalidad del acto y dirigir sus acciones, por lo que su capacidad se encontraba anulada”, según se lee en el documento que obtuvo el semanario Zeta.
Con base en ello, el juez Octavio Luna Escobedo, concluyo que el Estado mexicano no posee “competencia para decretar las medidas dirigidas a proteger y restaurar la salud de Andrew Paul Tahmooressi, en virtud del TEPT (trastorno de estrés postraumático) que padece y que lo llevó a realizar una conducta ilícita en territorio mexicano”, sentenció.
El pasado lunes 31 de marzo, Andrew Paul Tahmooressi fue detenido por elementos de seguridad mexicanos, cuando intentaba ingresar al país por Tijuana, a través de la garita “El Chaparral”, debido a que portaba armas de fuego en la cajuela de su camioneta tipo pick-up, donde también cargaba cartuchos.
En un caso que se fue tornando más diplomático que legal, gracias a la intervención de congresistas estadunidenses, el marino y su defensa se escudaron al afirmar que cruzó la frontera por error, aunque existen pruebas en video que muestran todo lo contrario.


