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Más de 30 años de masacres y terror en Colombia

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(9 de mayo, 2014).- La naturalización de la violencia, instaurada por los más de 30 años de conflictos armados en Colombia, provoca que cada vez sean más los estudios realizados al respecto. De manera impactante, el Centro Nacional de Memoria Histórica en colaboración con el portal de investigación, Verdad Abierta da cuenta de una de las más cruentas tácticas de terror: la masacre, misma que hace mucho dejó de ser una “matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida” como sugiere la Real Academia Española.

 El proyecto denominado “Rutas del Conflicto”, se centra en 728 masacres realizadas entre 1982 y 2013, a pesar de que el país cafetalero tiene una historia más añeja que data de la Guerra de los Mil Días (1899-1902), y la cifra estudiada sólo representa un tercio del total registrado en bases de datos. Las matanzas estudiadas se reparten entre los grupos paramilitares (1,166), grupos armados no identificados (295), las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC) con 238, y cuerpos de seguridad (139).

Con un tono totalmente político, entre la década de los ochentas y noventas, las principales matanzas se registraban por enfrentamientos entre la izquierda y derecha Colombia, específicamente entre guerrilleros y grupos paramilitares del Estado, donde los primeros fueron quienes sufrieron los peores estragos, como la desaparición a base de violencia del  Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), o el debilitamiento Partido Comunista (PCC).

Años más tarde, a mediados de los noventas e inicios del nuevo siglo, aunado a la carga política, las masacres fueron motivadas por intereses económicos, coincidentemente con el establecimiento de las FARC en el narcotráfico, y la aparición de las Indefensas Unidas de Colombia (AUC), que cometieron numerosas masacres escudados en lo político-militar, aunque sus verdaderas intenciones eran despojar a las guerrillas de territorios clave para el narco.

Con la aparente desaparición de los grupos paramilitares, llegaron las BACRIM (bandas criminales) quienes se colocaron como los principales ejecutores de masacres, principalmente en operaciones que involucraban la posesión de cultivos de drogas y puntos estratégicos para el trasiego de enervantes.

En cuanto a los territorios más afectados se refiere, el análisis ubica al Departamento de Antioquia, al noreste del país en la provincia colombiana, ya que de los 728 casos de masacre investigados, 598 fueron cometidos en ese lugar, donde su capital Medellín presenció 48 de ellas. Dicha ciudad quedaba en medio de los choques entre pandillas, guerrillas, narcotraficantes y paramilitares; algunas consumadas por éstos últimos y las fuerzas de seguridad formaron parte de un movimiento de contrainsurgencia que culminó con la salida de las milicias guerrilleras en los albores de la década pasada.

A pesar de que los números de masacres se han reducido en los últimos años, tras la desmovilización de las AUC, lejos parece la posibilidad de que esta táctica terrorista desaparezca de Colombia, dado que los intereses económicos criminales todavía provocan altos índices de violencia y muestra de ello es que las ultimas masacres las han ejecutado las BACRIM y grupos de la mafia.

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