La Ciudad de México vivió una de las celebraciones futbolísticas más multitudinarias de los últimos años. Tras la victoria de México por 2-0 sobre Ecuador y su clasificación a la siguiente fase del Mundial, más de un millón de personas salieron a las calles para festejar, principalmente en el Ángel de la Independencia y el Zócalo capitalino, de acuerdo con el reporte del Gobierno de la Ciudad de México al cierre de la edición.
El ambiente estuvo marcado por gritos, banderas, abrazos, espuma, trompetas y fuegos artificiales, mientras miles de aficionados celebraban al unísono el resultado que mantiene vivo el sueño mundialista del Tri. Entre las consignas que dominaron la noche destacaron “¡Sí se pudo!” y “¡Mé-xi-co!”, coreadas una y otra vez por la multitud.
El Ángel y el Zócalo, convertidos en una sola celebración
Al silbatazo final del encuentro, los asistentes que seguían el partido desde la pantalla gigante instalada en el Ángel de la Independencia fueron sorprendidos por un espectáculo de fuegos artificiales que iluminó el cielo y marcó el inicio de una celebración que rápidamente se extendió por distintos puntos de la capital.
Con celulares en alto, miles de personas tomaron fotografías, ondearon la bandera de México, lanzaron espuma, hicieron sonar trompetas y se fundieron en abrazos, mientras el entusiasmo se apoderaba de Paseo de la Reforma.
La alta concentración de aficionados llevó incluso al cierre temporal de la estación Insurgentes de la Línea 1 del Metro, como parte de las medidas de protección civil implementadas para resguardar a los asistentes.
Una fiesta que continuó hasta la madrugada
El festejo no disminuyó con el paso de las horas. Cerca de la medianoche seguían arribando caravanas de aficionados para sumarse a la celebración en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, mientras el constante sonido de los claxonazos acompañaba el ambiente festivo en distintas vialidades.
La emoción también quedó reflejada en el testimonio de los asistentes, documentó La Jornada.
“¡Esto es histórico, hay un gran plantel, hay una gran armonía, no hay individualidades, todo es por México!”, exclamó Salvador en el Zócalo, acompañado de un numeroso grupo de personas que gritaban de forma ininterrumpida: “¡Vámonos al Ángel!”
Por momentos, los desconocidos dejaron de serlo. Decenas de personas se enlazaron de los brazos para bailar en círculos al ritmo de la música, mientras la celebración reunía a familias, amigos y aficionados que compartían la alegría por el histórico pase de México.
Además, el operativo de última milla volvió a facilitar el arribo y la salida oportuna de los asistentes, permitiendo que la jornada concluyera con una celebración multitudinaria que convirtió a la Ciudad de México en una auténtica fiesta futbolera.
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