Alejandra Moreno /@achearta81
(2 de julio, 2014).- “Los celos son la patología de la incertidumbre” Rafael Manrique
Confianza la palabra viene de tener fe. Freud dice que lo que llamamos celos esconde realmente otras emociones, son como un concepto sombrilla que esconde varios sentimientos y cada quién los siente por diferentes razones. Nadie es super seguro, nadie tiene una autoestima intacta. En las columnas que sostienen nuestra sociedad conservadora nos enseñan que la pareja reproductiva es lo importante, que el placer es malo. Para sostenerlas hay que evitar el placer con la culpa, y para conservar la monogamia nos enseñan los celos. Generalmente provienen de sentir que algo o alguien es mío, lo que asociamos con la propiedad privada. Nacen de una cultura en la que se nos hace creer que amar es poseer a la persona en todas las áreas de su vida, queremos ser dueños de su cuerpo, su pensamiento y Michel Foucault añadiría de sus placeres y del uso de sus placeres, Foucault también dice que el amor cristiano convierte a la pareja en policía del otro. Freud agregaba que a veces lo que llamamos celos esconde paranoia, “¡Me va a dejar!” “¡Me va a cambiar!”. Algunas veces los celos son envidia son ganas de hacer lo que tu hiciste. Tal vez yo me vengo aguantando, yo estoy cumpliendo el acuerdo que teníamos de monogamia y tu vienes rómpelo y rómpelo y rómpelo y ¡¿yo que?! Tengo ganas de hacer lo mismo. Hay gente que es celosa no solo de algo sexual también de la diversión ajena, “¿Por qué disfrutaste ir al cine sin mí? ¿Por qué disfrutaste sin mí tomando un café? Por qué estás tan contento si yo no te lo provoque? ”
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