Mientras el mundo energético entra en zona de turbulencia, México decidió jugar distinto… y le está saliendo. Con el precio del barril superando los 120 dólares a nivel global, el país ha logrado mantener estables los precios de la gasolina y el diésel, evitando un impacto directo en el bolsillo de millones de familias; así lo destaca la secretaria de Energía, Luz Elena González en su colaboración con El Financiero.
La clave no es casualidad: una estrategia basada en subsidios al IEPS, coordinación con el sector gasolinero y decisiones de política energética sostenidas ha permitido contener el golpe externo en un momento donde otras economías enfrentan escaladas de precios.
El mundo en tensión y México marcando diferencia
El contexto internacional no da tregua. El Golfo Pérsico, una de las rutas más importantes para el suministro de petróleo, enfrenta presiones por conflictos en Medio Oriente, mientras la Organización de los Países Exportadores de Petróleo muestra señales de división interna.
El resultado es un mercado sacudido: el crudo rebasa los 120 dólares por barril, y en Estados Unidos la gasolina supera los 4.22 dólares por galón, su nivel más alto desde 2022.
En ese tablero, México ha optado por una ruta de contención que prioriza la estabilidad interna.
IEPS, coordinación y decisiones oportunas: el escudo
De acuerdo con la secretaria de Energía, Luz Elena González, en su columna publicada en El Financiero, la respuesta del país ha sido clara: uso responsable del subsidio al IEPS, diálogo con el sector gasolinero y medidas para reducir costos operativos.
Este conjunto de acciones ha permitido mantener los precios dentro de márgenes razonables, evitando un efecto dominó en la inflación.
El dato es contundente: de no haberse aplicado estas medidas, el precio de las gasolinas estaría por encima de los 30 pesos por litro.
El diésel, pieza clave para frenar el impacto en alimentos
El control de precios no es un tema aislado. El diésel impacta directamente en el transporte de mercancías, especialmente alimentos y bienes básicos.
Contener su incremento ha sido una decisión estratégica para proteger el poder adquisitivo, evitando que el encarecimiento del transporte se traslade a toda la cadena de consumo.
Una estrategia que viene de años atrás
La capacidad de respuesta actual no surgió de la nada. Se apoya en una política energética construida en los últimos años, que incluye el fortalecimiento del Sistema Nacional de Refinación y la operación de la refinería Refinería Olmeca.
Estas acciones han permitido reducir la dependencia de importaciones y darle al país mayor margen de maniobra frente a choques externos.
A esto se suma la reforma constitucional en materia energética, que ha impulsado mayor inversión y desarrollo del potencial nacional.
Estabilidad como prioridad en medio de la volatilidad
El uso de estímulos fiscales implica un esfuerzo presupuestal, pero en un entorno global de alta volatilidad, la apuesta es clara: amortiguar los impactos externos para preservar la estabilidad económica y el bienestar de las familias mexicanas.
En un mundo donde el precio de la energía marca el ritmo de la economía, México decidió contener el golpe y lo está logrando.


