El titular de la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario (ARTF), Andrés Lajous, informó que ya se trabaja en los trayectos Ciudad de México–Pachuca, Ciudad de México–Querétaro, Querétaro–Irapuato y Saltillo–Nuevo Laredo, mientras se analizan rutas estratégicas como Irapuato–Guadalajara, Querétaro–San Luis Potosí, San Luis Potosí–Saltillo y Mazatlán–Los Mochis.

El sistema está diseñado para operar con vías exclusivas para pasajeros, aprovechando derechos de vía existentes y con velocidades previstas de 160 a 200 km/h. Solo el tramo Ciudad de México–Pachuca será totalmente eléctrico; el resto funcionará con trenes diésel-eléctricos.
La red combinará servicios interciudades, como el trayecto Ciudad de México–Guadalajara, y rutas regionales que cubrirán desplazamientos cortos de alta demanda, como Irapuato–Celaya. Con el fin de articular polos económicos, zonas industriales y áreas metropolitanas, ofreciendo una alternativa sustentable al transporte por carretera.

La construcción está a cargo de distintas dependencias: la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ejecuta los tramos AIFA–Pachuca (en marcha desde marzo) y Ciudad de México–Querétaro (abril), mientras que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y la (Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario) ARTF coordinan las licitaciones de los trayectos Querétaro–Irapuato y Saltillo–Nuevo Laredo, además de la adquisición de los trenes eléctricos y diésel-eléctricos que darán servicio en cada ruta.
El proyecto Ciudad de México–Pachuca será uno de los de mayor uso, con una proyección de 100 mil usuarios diarios. El trayecto será de una hora con quince minutos, con trenes de hasta 130 km/h. Cada unidad, de 100 metros de largo, podrá acoplarse en doble formación y transportar a más de 700 pasajeros, con accesibilidad universal, información a bordo y espacios para personas con movilidad reducida.
En el plano interurbano, la red cubrirá ejes como Ciudad de México–Querétaro (227 km), Querétaro–Irapuato (108 km), Saltillo–Nuevo Laredo (396 km) y Monterrey–Nuevo Laredo (285 km), mientras que los trayectos regionales —como San Juan del Río–Celaya o Derramadero–Ramos Arizpe— atenderán la alta frecuencia de viajeros en áreas industriales y residenciales.

Según la ARTF, esta estrategia de diferenciación entre servicios interurbanos y regionales permitirá ajustar la capacidad y tecnología de los trenes a la demanda de cada tramo, consolidando un sistema ferroviario de pasajeros que conecte a millones de personas y contribuya a reducir la presión en las carreteras del país.


