Por: Arturo Pastrana*
Hay un viejo adagio que dice: cuando algo hace como pato, camina como pato y actúa como pato, tendrás que reconocer la naturaleza de que es un pato. En ese mismo orden de ideas analizaré el comportamiento político-administrativo del hoy jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, el cual en tan sólo cinco meses de gestión evidenció su rumbo y método.
Desde las primeras horas de gestión, el jefe de gobierno de la ciudad de México generó una incertidumbre general por el trato legaloide que caracterizó sus declaraciones públicas en relación con las detenciones realizadas durante las protestas públicas en torno a la toma de protesta de Enrique Peña Nieto el primero de diciembre de 2012. De estos trágicos y fatídicos hechos se desprenden dos variables importantes: la primera enfocada en la detención arbitraria y con evidente exceso de la fuerza pública por parte de los elementos de seguridad pública del gobierno del Distrito Federal, que fue ampliamente observada y videograbada por innumerables ciudadanos; la segunda, caracterizada por las declaraciones frías, legaloides, y omisas del jefe de gobierno ante el reclamo de la población para que reaccionara con firmeza contra la evidente arbitrariedad, los excesos de autoridad y la omisión dolosa de la fuerza pública al no detener a los reales atacantes del orden público. Con su actuación, pareciera que el doctor Miguel Ángel Mancera estuviese barriendo la casa para el nuevo habitante de los pinos –HACE COMO PATO–.
Posteriormente a la hecatombe mediática –y la evidente violación a los derechos humanos de los detenidos el primero de diciembre–, la reacción pública por sancionar a los elementos de la fuerza pública que flagrantemente vejaron a jóvenes y adultos, mujeres y hombres, que ejercían su derecho pleno a la libertad de expresión, fue tardía, legaloide e incongruente con los lineamientos éticos de un luchador social o un político de izquierda, evitando la publicidad de los videos de las cámaras de seguridad pública del DF el mayor tiempo posible, y generando un aviso velado a los grupos disidentes y de izquierda de mano dura contra los actos vandálicos o mejor dicho contra los enemigos políticos del “nuevo régimen” –CAMINA COMO PATO–.
Parecían lejanos los días en que los políticos del DF se encargaban de hacer políticas publicas raquíticas, simplistas y estériles, eventos públicos donde el humo blanco de la indiferencia, la apatía y la politiquería eran sazón constante de éstos. Parecían lejanos, pero hoy día esos viejos y frívolos recuerdos parecen cubrirnos los sentidos nuevamente: el viejo estilo de gobernar al nuevo estilo de corromper, menciono esta ironía porque no se puede pasar por alto la evidente carencia de nuevos programas públicos de amplio espectro en pro de la población, mientras se evidencian los recortes a los ya existentes reduciendo de 400 a 178 el número de programas sociales. Tampoco se puede dejar de lado que al puro estilo priista se aumentaran en plena Semana Santa las tarifas del transporte público, con incrementos de cincuenta centavos en el caso de vagonetas, autobuses y microbuses; un peso en el Metrobús y nuevas tarifas para los distintos servicios de taxi, todo en total incongruencia con un gobierno de izquierda –ACTÚA COMO PATO–.
Por último, la preparación de un protocolo para el manejo de masas, lo cual en el estado actual de las cosas no es indicio de una profesionalización de la fuerza pública, sino de un ajuste legaloide de la estructura del gobierno para justificar jurídicamente su actuar represivo frente a una manifestación pública que sea contraria al actuar entreguista y privatizador del nuevo gobierno federal. La evidencia está puesta, los hechos prefiguran la intención de entregar al PRI el gobierno del DF. El caballo de Troya está puesto y en funcionamiento, la línea política del actual Jefe de Gobierno del DF no apunta a la atención real de las necesidades de la población, sino a congraciarse con las cúpulas del poder –ES UN PATO–.
*En REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO creemos en la construcción comunitaria de los medios. Por ello, fomentamos la participación de nuestros lectores para que, juntos, generemos y difundamos la información de manera equitativa y plural. Este texto forma parte de ese esfuerzo.


