Por: Zazil Carreras
Twitter: @ZazCarreras3_0
El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que se encuentra en vías de constitución como partido político, enviará al ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, una carta advirtiéndole que la Cruzada Nacional contra el Hambre no es una política social avanzada, pues “en realidad lo que se hace es profundizar el sufrimiento, la pobreza y el hambre de los mexicanos”.
Martí Batres, presidente nacional de Morena, dio lectura del texto en conferencia de prensa, en la cual advirtió que la Cruzada tiene sólo una connotación electoral, además de que pretende engañar a los mexicanos y a personalidades destacadas de América Latina.
“Se promueve una supuesta cruzada contra el hambre que no tiene presupuesto propio, que excluye a los municipios más pobres del país y promueve a las grandes industrias trasnacionales que producen alimentos que han sido ubicados como promotores de la diabetes y otras enfermedades”.
Señaló que hoy en día el mercado de alimentos en México está controlado por grandes empresas trasnacionales que privilegian la producción de alimentos de baja calidad [chatarra], y la venta de transgénicos.
Sumado a ello, “el gobierno actual pretende rematar los últimos bienes de la nación, como la industria petrolera, gravar el IVA a medicinas, alimentos, libros, colegiaturas y transporte público.”
En la víspera de la visita que Lula da Silva realizará a México, Batres le expone en la carta que en el país “vivimos aún bajo el dominio del dogma neoliberal que usted ha criticado y lo estamos combatiendo con los argumentos que se desprenden de nuestra propia historia nacional”.
“Sin embargo, desde hace 30 años se han aplicado políticas económicas privatizadoras y desnacionalizadoras que han representado un enorme costo social y han agudizado el hambre que hoy padece el pueblo mexicano”.
Batres le recuerda al ex presidente brasileño que México dejó de ser autosuficiente en alimentos, que quebró el campo y desaparecieron los precios de garantía, los subsidios al consumo de alimentos básicos y las tiendas de abasto popular, además que de 1976 a la fecha el salario mexicano perdió 78 por ciento de su poder adquisitivo, sumiendo a las clases populares en una grave crisis económica.


