J. Arturo García / @SoyArturito
(26 de julio, 2013).- Una mesa reunió cuatro voces en torno a una misma problemática: la impunidad y la inoperancia de las autoridades.
En esa mesa se encontraron Teresa Ulloa, de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATW-LAC), e Irma Alicia Trejo, madre de Francisco Albavera Trejo, desaparecido en la Ciudad de México y por quien realizó una huelga de hambre frente al edificio de la Procuraduría General de la República (PGR).
Completaron la mesa Irinea Buendía –madre de Mariana Lima, asesinada en 2010 por su esposo, un policía judicial del Estado de México–, y Angelita Quintanar del Movimiento Popular San Pedro Mártir, el cual lucha contra la construcción ilegal de una gasolinera.
Los casos eran de tráfico de personas, desapariciones, feminicidios y violaciones a las leyes de los pueblos originarios.
La mesa se realizó en el Club de Periodistas. Bajo el título “Hablemos sobre impunidad”, formó parte del ciclo de debates públicos convocados por México Dialoga, un “un esfuerzo colectivo que suma la participación de compañeros y compañeras de diferentes procedencias y trayectorias que se constituye como un espacio público y plural para reunirnos a conversar, debatir, discutir, analizar, concertar, acordar y construir”.
Teresa Ulloa abrió el diálogo. “La supuesta lucha contra el narcotráfico, que ninguna de nosotros iniciamos, ha hecho que las mujeres, sus vidas y sus cuerpos, se vuelvan un botín de guerra. Y ahí los cárteles de las drogas encontraron grandes ganancias al explotar a las mujeres”.
La especialista en temas de tráfico de mujeres señaló que, con el sexenio de Felipe Calderón, los cuerpos de las mujeres llegaron a un nuevo estatus: la explotación. En décadas pasadas, sostuvo, las mujeres eran esclavizadas, luego formaron parte de la trata y, en México, conocimos los feminicidios.
Con el cártel de los Zetas se cometieron los peores actos contra las mujeres y los hombres, señaló la abogada defensora de los derechos de las mujeres en México.
Durante su turno, Irma Alicia Trejo pidió a los mexicanos no ser indiferentes ante el dolor de otras personas. “Yo pensé que los desaparecidos sólo aparecían en los periódicos, hasta que caí en esta pesadilla. O lo que yo llamo, una doble pesadilla. Porque además de esperar alguna llamada de quien secuestró a mi hijo, tuve que lidiar con la indiferencia de las autoridades”.
La tarde del día en que desapareció su hijo, un amigo de éste le comentó a Irma que recibió un mensaje del celular de Francisco. El mensaje decía que “tenían a su amiguito ‘Paquito’ guardadito y que llamarían más tarde para que cooperaran”. Hasta la fecha siguen esperando esa llamada.
“Entonces decidí tomar riesgos e iniciar la huelga de hambre frente a la PGR, y aunque crearon la Fiscalía de Atención a Víctimas, nos han olvidado. Tenemos que rogarles que nos atiendan”, narra la madre de Francisco.
La señora Irinea, madre de Mariana, recreó su travesía con las autoridades al denunciar el asesinato de sus hijos. “Las autoridades me han tratado como si fuera una vieja chismosa, peleonera, una quejumbrosa. Lo que quieren es que una simplemente acepte lo que dicen y se calle. Pero eso no puede estar bien, sobre todo cuando ha habido tantas irregularidades y omisiones en la investigación de la muerte de mi hija”.
En su turno, doña Angelita afirmó que la privatización del petróleo puede traer más gasolineras ilegales, como la que pretenden ubicar en San Pedro Mártir. “Si se privatiza Pemex habría más gasolineras. Hace seis años había siete mil 600 gasolineras en todo el país. El año pasado se llegó a 10 mil 700, y todavía hay más de 600 por abrir en el año”.


