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Mujer aloja a hombres sin hogar y juntos crean una empresa

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Por Angie López

@anjunkie3_0

Mónica Hernández, periodista española, publicó en Periodismo Humano la historia de Gloria, prejubilada de Iberia de 60 años, quien aloja en su casa a diez hombres sin hogar y con los que ha creado una empresa. En 13 años, valiéndose del dinero de su pensión, ha amparado a .

Gloria ha montado dos pequeños mercados de muebles usados, gracias a la gente que se deshace de artículos que ya no quiere. Los “chicos” recogen los muebles, los restauran y los venden a un precio competitivo. Con ese dinero, cooperan para la subsistencia de los habitantes de la casa en la que todos viven.

La labor social de Gloria inició al ser voluntaria en el auxilio de hijos e hijas de mujeres prostituidas, con cáncer o síndrome de Down. Con esta experiencia, la mujer decidió emprender la tarea de montar su propia organización no gubernamental (ONG): Proyecto Gloria. La idea consistía en alojar en su casa a hombres sin hogar que habían tenido problemas con las drogas.

La casa en la que viven es rentada y por ella pagan mil 500 euros mensuales. Duermen en habitaciones compartidas, cada quien en una cama. Gloria es la única con habitación propia. Si alguien enferma, Gloria les consigue médicos y enfermeros para que los atiendan de forma voluntaria.

Gloria le explicó a Mónica que aprender a convivir todos los días no fue sencillo. Fede, uno de los habitantes de la casa, comentó que llegaron a la casa “todos salvajes”, sin estar acostumbrados a respetar ninguna autoridad, hartos de llevar una vida tan dura, habituados a ser rechazados por la gente.

De acuerdo con Fede, el amor transforma a la gente aunque al principio lo reciban con extrañeza. Los que llevan más tiempo, ayudan a los nuevos a habituarse a la nueva vida. Entre ellos han mucha calidez y solidaridad.

Gloria publicó un libro: Mi vida con ellos, en el que relata que en el inicio del proyecto hasta intentaron matarla. No es sencillo permitir la entrada a la casa de alguien de quien no se tiene idea de quién es o cuáles son sus intenciones. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha logrado armar una comunidad funcional y muy unida.

Gloria también intenta impulsarlos a fortalecer su educación. Les sugiere cursos que encuentra en internet, para ayudarlos a salir adelante. Con el paso del tiempo, el tipo de hombres que Gloria recibe se ha transformado. Debido a la crisis, cada vez hay más hombres sin empleo o divorciados que terminan mendigando a falta de oportunidades.

También hay casos de profesionistas que al llegar a una edad avanzada, no pueden encontrar trabajo, a pesar de haber dedicado toda su vida a laborar. Entre todos pagan el alquiler, la luz, el agua y el resto de los gastos.

Joaquín, otro de los habitantes de la casa, comparte que “todos tenemos algo en común, que antes de llegar a la casa de Gloria, todos nos hemos querido morir alguna vez… y ahora todos queremos vivir”. Entre ellos hay también un par de extranjeros. Los muchachos se reparten las labores domésticas y todos participan.

Gloria añade que de 160 hombres con los que ha compartido la casa, sólo 3 de ellos la han insultado. Considera que cuando se les llena el hueco de afecto con el que llegan, rápidamente la consideran su madre o su amiga. Después de tantos años en la labor, sigue siendo una persona confiada y se enorgullece de ellos. La única razón por la que no recibe a todos, es porque no tiene suficiente dinero para sustentarlos.

Para Gloria, la ONG a la que ya considera su familia, le ha resultado una labor mucho más satisfactoria que su trabajo como sobrecargo de Iberia.

El “consumo colaborativo” es una idea que cada vez toma más fuerza en el mundo y puede adoptar diversas formas. Ante la crisis económica global, las personas encuentran alternativas para ayudarse y tener una mejor calidad de vida que no dependa de los créditos y la especulación financiera. Para más información al respecto, se puede consultar: http://www.consumocolaborativo.com/

Gloria

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