Por Zazil Carreras
Calles viejas y arruinadas están experimentando una gran transformación que las convertirá en un importante centro comercial y de entretenimiento deportivo, en vísperas de la Copa Mundial de la FIFA en Brasil, pero esto a costa de la gente con menos recursos de la localidad.
Más de un barrio pobre (favela), ha sido demolido para dar paso a la nueva urbanización y, el fin de semana pasado, el gobierno de Río de Janeiro intentó modificar la Aldea Maracaná, lugar en donde se asienta el edificio que albergaba el antiguo Museo del Indígena, abandonado desde 1977.
Es aquí donde un grupo de hombres y mujeres de aproximadamente 10 etnias –mayormente guaraní, pataxó, kaingangue y guajajara– han asentado sus hogares desde hace años en 10 casas que han adaptado.
La policía llegó temprano por la mañana del sábado y rodeo el complejo. Al mediodía, los residentes del museo cerraron con candado la entrada principal y con cerca de 80 personas que acudieron al lugar formaron un campamento que reforzó la manifestación.
Al presentarse sin una orden que justificara la acción, el comandante al frente del dispositivo, el teniente de policía Alex Melo, solamente explicó que estaban “esperando la orden judicial y que entienden que puede ser en cualquier momento”.
“Esto es absolutamente arbitrario. No pueden entrar sin una orden judicial”, dijo el defensor público Daniel Macedo. “Si así lo hicieron, pueden ser acusados de un delito, de abuso de autoridad. Podría ser un baño de sangre, que podría verse realmente mal para el gobierno de Brasil y para el Estado”, agregó.
El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, dijo en octubre durante una conferencia de prensa que era necesario derrumbar el edificio del museo para ser anfitriones de la Copa del Mundo.
“El Museo Indígena cercano al Maracaná será demolido”, declaró en esa fecha Cabral. “Está siendo exigido por la FIFA y el Comité Organizador de la Copa del Mundo. Viva la democracia, pero el edificio no tiene valor histórico. Vamos a derribarlo.”
De acuerdo a Panela de Pressão, esta declaración fue desmentida posteriormente por la misma FIFA, quien a través de un comunicado aclaró que nunca solicitó la demolición del antiguo museo.
El cerco de la Aldea Maracaná duró aproximadamente 12 horas y concluyó cuando el Batallón de Choque abandonó el lugar a las 19.30 horas del sábado, sin tomar ninguna acción, ya que nunca presentaron la orden de embargo y demolición. El retiro fue aplaudido por los indígenas y la gent presente.
A pesar de que el domingo fue un día tranquilo, los indígenas de la Aldea Maracaná siguen al tanto, en espera de más movilizaciones que puedan intentar despojarlos de este último lugar que los resguarda no solo a ellos, sino a sus culturas ancestrales.
Aquí, un video que cuenta la historia de la Aldea Maracaná.



