Jesús Murillo Karam, exprocurador General de la República y autor de la mal llamada “verdad histórica” del caso Ayotzinapa, fue detenido este viernes afuera de su casa en Lomas de Chapultepec.
De acuerdo con diversas fuentes, esta tarde, alrededor del medio día, la Fiscalía General de la República (FGR) detuvo a Murillo Karam, presunto responsable de ocultamiento deliberado de la verdad del caso Ayotzinapa.
Además, pesa sobre el ex titular de la extinta PGR el uso de la institución en actos delictivos, su responsabilidad en violaciones graves a derechos humanos –incluida tortura– y el entorpecimiento de las investigaciones en beneficio de quienes desaparecieron forzosamente a los 43 estudiantes normalistas.
¿Qué dijo ayer la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa?
Ayer, en conferencia de prensa, Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos del Gobierno, declaró que “la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 constituyó un crimen de Estado en el que concurrieron integrantes del grupo delictivo Guerreros Unidos y agentes de diversas instituciones del Estado mexicano”.
Además, se manifestó que autoridades federales, estatales y municipales fueron omisas y negligentes, existiendo elementos de presunción respecto de alterar hechos y circunstancias para establecer una conclusión ajena a la verdad.
Reconstrucción de los hechos
- Los estudiantes iban a tomar autobuses para trasladarse a la Ciudad de México el 2 de octubre.
- Ataque y detención de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa “Isidro Burgos”.
- Los estudiantes asegurados por la Policía Municipal de Iguala en Juan N. Álvarez fueron los que iban a bordo del autobús 1568 y fueron trasladados a su comandancia. Participaron policías municipales de Iguala y Huitzuco.
- En un inicio la detención era para “darles una chinga” a los estudiantes porque “A1” no quería disturbios.
- “A1” dio la orden de recuperar la mercancía: “me chingan a todos a discreción”, dijo. Y ordenó la desaparición de todos los estudiantes porque no saben “quien es quien” y están calentando la plaza demasiado, “mátalos a todos, Iguala es mío”, indicó.
- El sicario Eduardo N, alias “El Chucky” fue quien asesinó al estudiante Julio César Mondragón, incluso sin tener instrucciones superiores.
- Las instrucciones originales eran quemar a los estudiantes, al ser muchos se los repartieron y “el Chucky” les metió “machete”. Los metieron en bolsas para que cada grupo se deshiciera de ellos como quisiera.
- Se desconoce el método de ejecución del grupo de estudiantes que fue llevado a Huitzuco.
- El día de los hechos seis estudiantes permanecían vivos y estaban retenidos en “la Bodega Vieja”. El 30 de septiembre “El Coronel” afirmó que se encargaría de “limpiar todo” y que ellos se encargaron de los seis jóvenes.
- Ubicaciones de “los paquetes”
- “El Chino” arrojó sus “paquetes” al Río Balsas.
- “La Gorda” los llevó al pozo Pueblo Viejo con el apoyo de “el Cuca” y “el Feo”.
- “El Moreno” debía “cocinar” 10 estudiantes, por falta de tiempo, sólo cocinó 5 estudiantes.
- “El Chino” dice que hasta en la mina de los patrones “aventaron gente”.
La verdad histórica se desmorona
El 28 de enero de 2015, el entonces titular de PGR, Jesús Murillo Karam, presentó ante los medios, la denominada y mal llamada “verdad histórica”.
En ese momento, Murillo Karam aseguró que la “verdad histórica” es que los 43 normalistas “fueron privados de la vida, incinerados y sus cenizas arrojadas al Río San Juan”, en Cocula.
“Ésta es la verdad histórica de los hechos, basada en las pruebas aportadas por la ciencia, como se muestra en el expediente, y que ha permitido ejercitar acción penal en contra de los 99 involucrados, que han sido detenidos hasta hoy”, declaró el ex funcionario.
En aquella conferencia se aseguró que las pruebas eran contundentes y no dejaban lugar a duda que el ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, su esposa María de los Ángeles Pineda Villa y Sidronio Casarrubias Salgado eran los líderes de la organización criminal Guerreros Unidos. Y fueron ellos quienes ordenaron a los policías de su localidad Cocula entregar a los estudiantes a un grupo de sicarios.
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