La neblina era tan densa que uno ni siquiera podía reconocer su propia sombra. La bruma siempre había existido en este lugar, pero según las historias de los abuelos, en las que todo era más claro antes, la neblina se presentó hace casi 50 años.
Lo más abrumador de todo es que ni siquiera la audición podía usarse como instrumento para tratar de entender el espacio para moverse, pues las voces, los gritos y los lamentos eran masivos; había que andar con mucho cuidado para no resbalar o tropezar, a grado tal que algunos optaban por andar a gatas, pero en general la mayoría decidió quedarse inmóvil por miedo, aterrorizados y escuchando las súplicas de ayuda, voces de terror diciendo que esto era el fin para todos.
Llegó el día en que un joven, desesperado por vivir así, decidió salir de su casa y tomar el sendero de la izquierda, cosa que nunca había hecho precisamente porque entre todo este barullo lo que más se escuchaba era la prohibición de ir por esa ruta pues ese sendero estaba repleto de demonios y espíritus malignos, pero a él no le importó, decidió emprender ese camino impulsado por un gran hartazgo de las voces, incluso más que de la propia neblina.
No había recorrido ni un kilómetro cuando todo comenzó a clarificarse hasta qué logró tomar una bocanada de aire limpio, como cuando emerges del agua después de haberte hundido. El mundo estaba claro, luminoso, la vociferación quedó lejana y logró comprender todo el panorama al ver a la distancia que quienes gritaban y vociferaban eran los mismo que creaban esa espesa neblina, pues vivían no solo del miedo sino de la incertidumbre y el dolor de los cautivos, de sus presos…
La ideología es este lugar donde confluyen las experiencias adquiridas junto con lo aprendido a lo largo de la vida en el plano de lo racional, de lo que existe, de lo que es palpable y demostrable, sin embargo, este pensamiento depende directamente del espacio, de la familia y de los recintos de formación en los cuales uno ha existido. Por eso es por lo que, aunque el macro social existe para todos por igual, su interpretación depende directamente del micro social en el que uno se desarrolla. Esto, como consecuencia, marca límites a la ideología aparte de crear muchos tipos de ella, lo que también nos envuelve directamente en la comprensión de la ideología en la influencia y particularidades que de cada periodo histórico emanan.
Hegel y Marx explicaron acertadamente que las ideas de cada periodo político difieren porque las instituciones y las prácticas de las sociedades igualmente lo hacen. Como ejemplo histórico y comparativo tenemos al mundo “moderno” alabando la democracia como la mejor forma de gobierno para el ser humano mientras que, en su momento, Platón y Aristóteles la consideraban como un sistema peligroso y muy corrupto; o incluso podemos remontarnos a aquellos tiempos donde la esclavitud se consideraba un estado natural a imponerse sobre seres inferiores, o donde la mujer no era considerada ni siquiera como ciudadana lo cual en nuestros tiempos ya es inconcebible.
Las ideas siempre han ido acompañadas por los intereses de las clases sociales, estos intereses dieron origen al comunismo, al socialismo, al conservadurismo, al fascismo, al liberalismo y a toda la evolución que estos “ismos” han tenido internamente junto con sus entretejidos. Es importante no olvidar que la moral va a la par de la interpretación ideológica cambiante donde afortunadamente la ética tiene el don de estudiar y leer a la moral, permitiéndonos compararla en el tiempo y en sus cambios.
Lo más preocupante de la ideología política ocurre cuando se convierte en una creencia, ya que ese lugar es muy peligroso pues su esencia se encuentra en el nulo análisis y en los dogmas, donde no existe ningún juicio a la razón, y es en este amasiato imposible de controlar donde la política ideológica es una guerra perpetua e irreconciliable entre bandos rivales.
En este momento nuestro país está teniendo una confrontación muy fuerte entre los formados en la creencia política conservadora (amasijo religioso, fascista, tecnócrata o falsos epistemólogos y de derecha), contra los estudiosos de la ética, los que entienden el materialismo histórico como una herramienta de conciencia y análisis para el presente.
La neblina está creada por estos creyentes, quienes solo mediante la imposición se sienten seguros, quienes solo en la opacidad de la bruma pueden controlar la visión a través de sus guías falsas dictadas mediante lo audible o con estrechos márgenes de espacio en lo que permiten ver. Uno de los más activos esta última semana ha sido Pascal Beltrán del Río, con su receta para ser feliz en la versión de la 4T que inventó solo, obviamente desde el odio y el clasismo que lo caracterizan. No muy detrás de él, Azucena Uresti genera bruma respecto a la carta de la SEP, lo cual no solo impide que las personas vean la realidad, sino que impone lo falso como recurso de auto complacencia; la carta existe, ¡claro!, pero no la primera carta que los medios mostraron, lo cual ella ya no aclara porque no se trata de revisión y análisis sino de imposición. El señor Berry en su acostumbrado “hago que no entiendo” llamando “resentido” al presidente por referirse a un sector de la clase media como aspiracional, porque para este “periodista” es más fácil mal informar intencionalmente que se refirió a toda la clase media, en vez de promover un análisis sobre los motivos por los cuales un sector de la población actúa así. Y no hablemos de Julio Patán, que describe a la socialización de nuestros hijos con un “bla, bla, bla…”.
Estos comunicólogos son contratados para generar demasiada neblina y pareciese que sus contratos los han convertido en propagandistas del viejo régimen, apostando a destruir a como dé lugar al nuevo. Afortunadamente la neblina se disipa fácilmente y no es agitando las manos en el aire sin sentido o convenciéndonos de que la neblina no existe, la forma es seguir el sendero que siempre estará del lado izquierdo, ese que siempre nos permite salir de la neblina para después poder verla a lo lejos.


