En medio de tensiones internacionales y decisiones judiciales de alto calibre, la presidenta Claudia Sheinbaum fue clara y tajante: México no respalda la pena de muerte, sin importar el crimen o el criminal.
Durante su conferencia matutina desde Palacio Nacional, Sheinbaum abordó el caso de los narcotraficantes mexicanos detenidos en Estados Unidos, luego de que la fiscalía de ese país anunciara que no buscará la pena capital para Ismael “El Mayo” Zambada, Rafael Caro Quintero y Vicente Carrillo Fuentes, alias “El Viceroy”.
La presidenta sostuvo firmemente que esa decisión es competencia exclusiva del gobierno estadounidense, pero dejó claro el posicionamiento mexicano:
“Nosotros estamos en contra de la pena de muerte. No importa el delito, no es algo con lo que coincidimos. Todos los tratados de extradición establecen que no puede haber pena de muerte; es parte de la política mexicana”, subrayó con determinación.
México cumple, pero no claudica en sus principios
Ante la posibilidad de negociaciones entre Washington y los capos —como se especuló en el caso de Ovidio Guzmán— Sheinbaum respondió con cautela:
“No tenemos información sobre algún tipo de acuerdo, y si lo hay, es una decisión del gobierno de Estados Unidos”, puntualizó.
Insistió en que México seguirá respetando los tratados internacionales, siempre que se cumpla con la ley nacional. Las decisiones, aseguró, tienen como único fin beneficiar al pueblo mexicano, no intervenir en procesos ajenos ni condicionar sus principios.
¿EE.UU. metiéndose en la política mexicana? Sheinbaum lo niega categóricamente
La presidenta también fue cuestionada sobre supuestas llamadas de la embajada estadounidense a asesores políticos mexicanos para indagar sobre el respaldo a Eduardo Verástegui, el ultraderechista que ha intentado construir una plataforma electoral.
Sheinbaum se mostró escéptica y desestimó las versiones:
“No me consta que eso esté ocurriendo. Con nosotros, el embajador ha sido muy respetuoso. No tenemos conocimiento de que se esté metiendo en asuntos políticos”, respondió.
“El pueblo manda”
Con un tono directo, la mandataria reafirmó su compromiso con la soberanía nacional y la voluntad popular:
“¿De quién tiene que ganarse la confianza una persona que pretende ser representante popular? ¿De un gobierno extranjero? Esos tiempos del oscurantismo neoliberal ya quedaron atrás”, lanzó, aludiendo a prácticas del pasado entre el PRI y el PAN.
Finalmente, Sheinbaum concluyó que su administración no ve indicios de injerencia directa de Estados Unidos en el proceso político mexicano.
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