(10 de octubre, 2015 Revolución TRESPUNTOCERO).- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) necesita reformarse para transitar a procesos de toma de decisión más democráticos y transparentes, sobre todo en cuestión a los relevos de rectoría. También es necesario crear los contrapesos internos que permitan un balance sano en la conducción de esta institución.
Lo anterior es parte de las necesidades que diversos académicos han planteado para el futuro de la UNAM, en aras de consolidarla y que responda a un espíritu incluyente, participativo y transparente. En el marco del proceso para renovar la rectoría, la necesidad de debatir la situación que vive la máxima casa de estudios y definir hacía donde es que se quiere llevar se hace presente, sobre todo ante la amenaza latente que llegue un personaje alineado a las políticas peñistas de privatización.
En este sentido, el Dr. Gerardo de la Fuente, académico de la Facultad de Filosofía y Letras, reiteró el llamado que desde hace un par de semanas un grupo de más de cien académicos hizo: transparentar el actual proceso de designación de rector. Recordó que esta clase de procedimientos se han caracterizado por la opacidad, por lo que se vuelve necesario pensar desde este momento un cambio.
“Esta Universidad es feudal, y no sólo feudal, sino tiene relaciones de parentesco. Hay familias universitarias que tienen pedigrí universitario o palmarés universitarios, que ocupan muchas posiciones importantes”, dijo.
En este sentido advirtió de la posibilidad que se realice una estrategia para simular la participación de la universidad a través del proceso de auscultación, esto con el fin de cubrir la imposición del nuevo rector. Sin embargo, dijo, aunque se realice el problema real se mantiene, el cual es que 15 “notables” deciden al nuevo rector.
“Hay dos maneras de ver eso: una que en efecto se va a designar alguien de dedazo clásico, pero hay una amplia simulación de que se están haciendo un montón de cosas (para la participación de la comunidad) y nadie les podrá decir o ‘reclamar’ […] sin embargo no se modifica el hecho clave de que 15 personas deciden quién será el rector, sin importar lo que difundan. Eso no se modifica por eso debemos insistir en que la Junta de Gobierno debería hacer explícitos sus criterios de designación y de que podamos asistir de alguna manera a sus deliberaciones”, señaló.
Lo que hoy vive la UNAM, lo vive el país
De acuerdo con el Dr. John Ackerman, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ-UNAM) lo que hoy vive la Universidad también lo está padeciendo el país. Dijo que así como a nivel nacional se vive un proceso que pretende acabar con los triunfos sociales derivados de la revolución con reformas de corte neoliberal, en la UNAM se pretende consolidar una agenda privatizadora.
“Lo que está pasando con nuestra universidad es lo que está pasando con el país (…) el clientelismo que vivimos en la UNAM es una práctica priista caciquil muy clara, es una lógica anti institucional que mina los cimientos de la institucionalidad y eso es lo que estamos viviendo a nivel nacional con la conquista de la presidencia de la república por el grupo de gobernadores más atrasados del país, que gobernaron en estado donde ni siquiera se ha vivido alternancia como el Estado de México, Hidalgo, Quinta Roo, entre otros (…) Que está pasando hoy en la UNAM, todavía tenemos un viejo priismo; ese es el viejo PRI que entra después de la huelga universitaria a finales de los 90: Juan Ramón de la Fuente es el viejo PRI, José Narro también”, señaló.
El Dr. Ackerman manifestó que en este proceso de renovación de rectoría, el plan trazado desde el gobierno federal es que “nos quieren poner a un Peña Nieto o a un ‘Bronco’, para que de una vez por todas nos olvidemos del legado del estado revolucionario y progresista que todavía está, por lo menos en el papel, y está aquí en la UNAM”.
Por otro lado llamó a la comunidad universitaria a participar en el proceso de relevo en rectoría a través de realizar cuestionamientos tanto a la Junta de Gobierno como a los candidatos que aspiran a ser el sucesor del Dr. José Narro. Enfatizó que el llamado que hicieron un grupo de más de cien académicos para defender la UNAM “es el inicio de algo”, sin embargo, expuso, es responsabilidad de toda la comunidad “asegurar que esto que va naciendo genere un proceso a mediano plazo de verdadera exigencia y empoderamiento de la comunidad universitaria”.
“La lista de preguntas que confeccionamos un grupo de académicos es un paso, pero llamaría a los estudiantes, aunque sean en pequeños grupos, a lanzar sus preguntas para los candidatos, la junta de gobierno, para el patronato. Tenemos que ir demostrando a las autoridades que sí queremos participar, que sí estamos a favor de la institucionalidad de la UNAM”, señaló.
Reiteró que el gobierno de Enrique Peña Nieto mandó a dos candidatos que aspiran llegar a rectoría por lo que se vuelve importante la organización en la UNAM.
“Uno no sabe a dónde va a terminar esto, si la junta de gobierno decide imponer de manera opaca y totalmente autoritaria, como lo vienen haciendo hasta ahora, a un candidato enviado por la presidencia de la república (…) La idea es apostar a la organización y articulación de una dignidad universitaria, de la misma forma en que en el país es necesario apostar a una dignidad ciudadana porque si las decisiones en el país, o la Universidad se toman sobre unas copas de champagne en un hotel de París o de Polanco, entonces estamos muy mal (…) hace 6 meses se tomó un acuerdo para que un señor fuera el siguiente rector de la UNAM a cambio de quien sabe qué, y si eso se concretiza así tal cual, es un signo muy negativo”, señaló.
Por último manifestó que ve con optimismo que la juventud universitaria, y del país, “tiene mucha consciencia” aunque, “también veo mucho miedo, mucho control clientelar, pero sí hay mucha conciencia en estudiantes y trabajadores. Somos mayoría los que queremos una Universidad más fuerte, estamos apostando algo y si trabajamos fuerte y de la mano, muy pronto podremos cantar victoria sobre la construcción de una universidad más democrática, más autónoma, más participativa, y de excelencia como siempre hemos sido”.


