La relación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial volvió a escena en la Mañanera del Pueblo de este jueves 4 de agosto. Tras su presencia en la toma de protesta de los nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el pasado primero de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum enfrentó preguntas sobre el simbolismo de su asistencia y el respeto a la autonomía de poderes.
La mandataria fue tajante:
“La Presidenta no va a llamar por teléfono a algún ministro o ministra para orientar a alguna decisión. Ellos son autónomos, profesionales y van a tomar sus propias decisiones”, enfatizó.
El simbolismo de su asistencia
Una periodista cuestionó si su presencia tenía que ver con la cercanía de los nuevos ministros con el gobierno, contrastando con su ausencia en actos de la ex presidenta de la Corte, Norma Piña. Sheinbaum respondió:
“¿Por qué asistí yo a la toma de protesta y no hubiera asistido al informe de Norma Piña? Pues se explica por sí mismo. Además estaban todos los gobernadores de la oposición; fue una sesión solemne, no un evento aislado”.
Una nueva Corte, bajo nuevos tiempos
Sheinbaum celebró la conformación del nuevo Pleno:
“Me dio mucho gusto que haya una nueva Corte”, expresó.
También destacó el simbolismo del primero de septiembre por la noche, son la apertura de la puerta de la SCJN. Aseguró que su asistencia respondió a una invitación formal y que lo importante es fortalecer el respeto mutuo entre poderes.
Además, reiteró que tanto el Ejecutivo como los nuevos ministros coinciden en la necesidad de un Poder Judicial elegido por el pueblo mexicano, con mayor legitimidad democrática.
Autonomía, pero con cercanía institucional
La presidenta subrayó que su gobierno no busca injerencia en el Poder Judicial, pero sí colaboración institucional:
“Ellos tomarán sus propias decisiones; nosotros respetamos la autonomía, porque ese es el principio de la democracia”.
Palacio Nacional y la Corte: un nuevo capítulo
Con este gesto, Sheinbaum marca distancia de tensiones pasadas y abre un nuevo capítulo con la SCJN. El mensaje es claro: respeto a la autonomía, pero también voluntad política de acompañar, con simbolismo y presencia, el arranque de un nuevo ciclo en el Poder Judicial.


