Mientras más se acercan la consulta para la revocación de mandato, las elecciones de este año en seis estados y la votación en el Legislativo de la reforma eléctrica contra-prianista, la oposición está entrando en crisis emocional. Ello se muestra sintomáticamente en varios de sus analistas de prensa; es interesante su forma de afrontar la ansiedad mientras escriben. Columnas como las de Rosario Guerra, Alejo Sánchez Cano, Enrique Quintana, Pascal Beltrán del Río, Ana Paula Ordorica, Salvador Camarena, Enrique Cárdenas, por citar algun@s, se pasean entre la ira, el optimismo melancólico y la proyección de sus propias fantasías y deseos: el descenso a la locura del Presidente, la descomposición inminente del gobierno federal y sus aliados estatales, distopías y apocalipsis que azotan al país, y por supuesto, el hundimiento de la aceptación del mandatario y lo que tenga que ver con él, ante millones y millones de mexicanos -muchos más de los treinta que votaron por Morena en 2018- que se levantan indignados contra el totalitarismo populista, ur-fascista etc. etc.
Estas cartas a los Reyes Magos las intentan disfrazar de diagnósticos políticos, sin poder ocultar el sesgo irracional que las motiva. Otr@s granader@s informativos de los altos empresarios enojados como Salvador García Soto, Peniley Ramírez o Raymundo Riva-Palacio, están más entrenad@s en el cinismo y la mesura; sin embargo, la desesperación también se asoma en su búsqueda obsesiva de temas que pongan en entredicho la solidez del régimen obradorista, no importa si son “inferencias” -así le llaman ell@s de manera elegante a los intentos de calumnia- que a la larga sean desmontadas por la propia realidad: apuestan por la capacidad que la diseminación de un rumor tiene de hacer daño y dejar improntas negativas en la gente. Si en el camino logran uno que otro “arrepentido”, mejor…
El establishment empresarial-financiero, nacional e internacional, precipita, ante las próximas fechas críticas de nuestro país, un reforzamiento tóxico nivel bio-hazard del cerco que han venido construyendo alrededor del sexenio de AMLO. A las coerciones prepotentes del Parlamento Europeo (PE) se ha sumado la ONU a través de su Alta Comisionada para los Derechos Humanos, quien repite el libreto destinado ya por consigna a imponerse como incontrovertible: los asesinatos de periodistas en México son directamente provocados por los cuestionamientos de la presidencia hacia las difamaciones que la prensa dorada le dispara todos los días, cuestionamientos que son presentados cual reacciones represoras contra las “verdades” que el mandatario no quiere que la población sepa, y que los “periodistas independientes” (¿?) revelan con su noble trabajo. De forma sincronizada, esta falaz acusación encuentra resonancia doméstica en asuntos como el de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, quien se ha metido en un enredo muy consistente con su carácter autoritario, racista, clasista y grosero. Resulta macabramente gracioso que personas como ella se la pasen “preocupadas” por el “populismo” mientras rompen protestas en su contra organizando eventos de sabotaje, para premiar a los asistentes con billetes de 500 pesos. Es tan impresentable esta señora, que casi por un descuido el mismísimo diario El País, enemigo jurado del gobierno mexicano, publicó una nota en la cual expone a Cuevas en toda la crudeza de su corrupción y su soberbia intolerante. ¿Qué hicieron opinócratas como Beltrán del Río y Ana Paula Ordorica? Le atribuyeron las características terribles de Cuevas a Sheinbaum y se las arreglaron para victimizar a la tiranita perredista. No pudieron, más por cuidar las apariencias que por ética genuina, negar los atropellos de la tipa, pero arguyen que el interés de la Jefa de Gobierno de CDMX es debilitar los espacios que los opositores ganaron en la capital. Esto es un muestreo a nivel local de todo el enorme aparato coordinado por altos mandos económicos norteamericanos y europeos, para hostigar al proyecto obradorista. Se trata de dos formas de operar tanto del fascismo como del crimen organizado, a saber, el acoso y la extorsión.
Es extorsión el mensaje que los medios hegemónicos envían de forma implícita al defender a una sociópata como Sandra Cuevas: “Este es nuestro supremo poder mediático, y si te atreves a tocar a uno de los nuestros, vamos a hacerte quedar como un dictadorzuelo ante todo el mundo”. Lo mismo en mayor dimensión. “Si te atreves a tocar las ganancias que nos da la electricidad de tu país, y no te alineas al pie de la letra con las sanciones económicas que apliquemos a nuestros enemigos, te vamos a aplastar, porque somos los dueños del planeta”.
Así también, en el modus operandi de las mafias, el acoso mediático incesante va desde los diarios de Europa occidental y Estados Unidos hasta los instrumentos de golpeteo nacionales -de los cuales El Financiero se gana por mucho el top de tops-, y desde sedes de control global (ONU, PE) hasta los centros de influencia política al servicio de grandes poderes corporativos en nuestro país. Esta violencia fascista contra AMLO presencia, sin embargo, cómo el impulso de bases que llevó al Peje al Ejecutivo parece resistir los embates implacables del odio acaudalado. El 70% de aprobación es algo que se escapa de los cálculos y las lógicas estratégicas de sus war rooms, por más que El Financiero quiera atenuar daños restándole puntos al porcentaje mediante encuestas cuya validez tenemos que creer “porque sí”, o se tiren arengas de que Zedillo tenía las misma aprobación en el mismo momento de su periodo, observación poco seria si se toman en consideración las enormes diferencias entre los casos. Se trata de una fuerza popular orgánica en resistencia, en inferioridad de condiciones, enfrentada a la dictadura y el totalitarismo tecnificados de las dirigencias mundiales y sus cómplices al interior de nuestras fronteras.
Acoso y extorsión. Son palabras clave en el análisis político de un Occidente que quiere preservar su dominio en México a costa de lo que sea. Si a conjeturas, inferencias y escenarios posibles nos vamos, resulta siniestro el timing demasiado evidente entre el aumento de muertes de periodistas y activistas en provincia, y la proximidad de la lucha parlamentaria por una reforma legislativa que, según la mirada imperial, podría sentar un precedente muy incómodo, pues es ya una pendiente resbaladiza para otros cambios en pos de la soberanía económica de México. Ya en otras entregas de Luminol hemos referido que la delincuencia organizada sigue operando como brazo armado de los poderes fácticos en nuestro territorio. Se mueve perfectamente en el ámbito de lo factible que el crimen preste sus servicios a potentados “limpios”, haciendo el trabajo sucio de liquidar todavía con mayor frecuencia a activistas y periodistas en verdad indefensos y vulnerables, y ayudar así a construir un pretexto para que la persecución internacional juegue con el lawfare…
Enrique Cárdenas de El Financiero (qué sorpresa ¿no?) ya aprovechó el esperado momento de hacer analogías entre AMLO y Vladimir Putin. La satanización de las divergencias es propia del Pensamiento Único. El culto a occidente del que hablamos en el pasado Luminol se expresa en este sujeto como de manual. Signo de que la maniobra va por ahí: estigmatizar a otro gobierno progresista más en América Latina con el objeto de deponerlo, o bien destruir la continuidad de su modelo.
Esta mafia del poder cosmopolita actúa como el hampa que es: acosando para violentar e intimidar; extorsionando, secuestrando soberanías.
Hasta ahorita, los sicarios mediáticos del cobro de piso neoliberal tipo Loret de Mola andan nerviosos. Pero sin el apoyo organizado de los millones que elegimos este comienzo de transformación, tanto en redes virtuales como en las calles, no podremos asegurar la resistencia prolongada.
Recordemos que el delincuente siempre espera la ocasión…


