Por: Fabián Cuellar
@FCuellar3_0
Darío Antonio Úsuga, conocido como Otoniel, puede ser un desconocido para el colombiano promedio, no así para los cuerpos de seguridad de esta república sudamericana.
Daniel Loco Barrera, uno de los capos más violentos y temidos en Colombia, ha definido a Otoniel como “un animal, un peligro completo”. Barrera, arrestado en septiembre del año pasado e investigado por docenas de asesinatos, asegura: “Él mata por matar, a niños, al que sea, no le importa”.
Oto, actual jefe de la banda Los Urabeños, ha dejado una marca en el mundo criminal. Salió del anonimato en enero del 2011 tras ordenar un paro armado que obligó a los habitantes de Urabá y comunidades aledañas a permanecer en sus casas, negocios cerrados, durante plena temporada vacacional. La acción era un desafío al Estado que no se veía desde la caída de los grandes capos históricos de Colombia.
La decisión de hacer un toque de queda surgió unos días después de que su hermano, Juan de Dios Úsuga, perdiera la vida en un operativo policiaco en una finca en Acandí, donde se encontraba la plana mayor de Los Urabeños. En aquella ocasión, Otoniel salvó la vida casi por suerte: 90 minutos antes de la refriega, él había abandonado el lugar.
Desde entonces, Oto se hizo del control de la banda que lideraba su hermano. Los Urabeños, según cálculos oficiales, cuenta con 1,800 hombres que se han expandido fuera de Urabá, hacia Antioquia, Córdoba, Atlántico, Norte de Santander, el Valle y Nariño.
Darío Antonio Úsuga nació en Antioquia, en 1970. Ingresó, 16 años más tarde, a las filas del Ejército Popular de Liberación. Desde entonces, ha participado en distintos grupos disidentes, como el frente Bernardo Franco o las FARC. Los constantes roces con sus comandantes lo llevaron a enrolarse en Autodefensas Unidas de Colombia. Ahí, ganó la confianza de Vicente Castaño, quien lo nombró encargado del cobro de dinero del narcotráfico. Fue ahí donde conoció a Daniel Rendón, alias Don Mario.
En 2002, Don Mario y Otoniel fueron enviados, junto con centenares de hombres, al departamento de Meta, para conformar el Bloque Centauros, un grupo paramilitar con 5,000 elementos bajo el mando de Miguel Arroyave.
Tras la muerte de Arroyave, Otoniel regresó a Urabá. Desde ahí, comenzó la creación del grupo criminal que hoy se conoce como Los Urabeños. La banda, dirigida por los hermanos Úsuga, logró hacerse del control de las principales rutas de salida de droga por el golfo de Urabá.
Otoniel, como líder de la banda, podría ser uno de los principales contactos -en Colombia- del Cártel de Sinaloa, liderado por Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo.
Para las autoridades colombianas, el reto es dar con Otoniel, quien maneja la última de las grandes bandas criminales del país. Y su captura, según testimonios, no se presentará como algo sencillo para la policía de Colombia.
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