Foto: Telemundo
(25 de octubre, 2013).- El pasado 24 de octubre, en todo el país, padres, maestros y alumnos de los distintos grados académicos (desde pre primaria hasta universidad) realizaron una huelga en contra de la ley educativa, también llamada “Ley Wert”.
Esta ley pretende recortar el presupuesto a la educación, lo que equivaldría un total de seis mil 400 millones de euros, con afectaciones directas a todos los sectores involucrados en la enseñanza.
La situación ha sido catalogada como inadmisible por la sociedad civil, quienes destacan que la reforma educativa que se había realizado con la administración anterior tenía mayores beneficios, e inclusive califican a la Ley Wert como una imposición.
Preocupa, sobre todo que sea un sólo sector quién tenga el acceso a la educación; se trata de una posible privatización, según lo señaló un sondeo realizado por el portal de noticias 20 minutos.
“Las decisiones educativas que se están tomando tienen un efecto contrario al que manifiestan en la teoría: menos calidad, la excelencia para unos pocos, el esfuerzo para aquellos que no tienen problemas. Debajo de esas palabras se esconde un cambio en el modelo educativo, que deja de ser un servicio público y gratuito para toda la población y lo convierte en un servicio más, donde habrá oferta suficiente para aquellos que lo puedan pagar”, comentó el profesor de pedagogía del Instituto María Zambrano, Jacinto Cáceres.
El problema en España también lo centran en los maestros, caso similar al de México, sin embargo aquí lo que hace falta son más de los educadores ya que pretenden reducir costos aumentando la cantidad de alumnos en las aulas de clases.
María Martín, profesora del nivel básico, comenta que “desde 2011 también nos estamos viendo afectados. Además de recortar profesores, ha habido recortes en apoyos y nos han denegado aulas de enlace y compensatorias que habían sido concedidas. Con menos recursos en las aulas, se ven afectados muchos proyectos de innovación educativa o de nuevas tecnologías”, comentó al respecto.
Los padres son los más preocupados, temen que la situación desencadene un retroceso educativo en el país.
“Lo que están haciendo es un atentado. No lo estamos viendo venir, pero lo vamos a sufrir. Han aumentado los alumnos en grupos, bajado el número de profesores, así la atención no es la misma. Eso sin contar las dificultades para comprar los libros o pagar el almuerzo escolar”, comentó Pepa Enríquez, una madre de familia de Madrid.
Esta reforma, al final, resalta puntos polémicos que se mantienen como prioritarios, destaca el impulso de la Religión, la posibilidad de que las universidades convoquen pruebas de acceso específicas o la centralización de contenidos y que el castellano sea la lengua a la que se le dé la prioridad en la enseñanza de todo el Estado.
Sin duda, esta situación podría recordar lo que viven otros países, como México, donde se lleva a cabo un movimiento magisterial, y que la causa primordial sea un cambio en las estructuras que no facilita el acceso a la educación ni mejora la manera de implementar esa misma.


