De acuerdo con la agencia AFP, de las más de 200 millones de dosis contra el COVID-19 administradas en 107 países. Un 45 por ciento fueron inyectadas en población de los países ricos del G7 (Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Japón). Pese a que solo albergan a un 10% de la población mundial.
Países pobres sufren de desabasto
Si bien los países del G7 anunciaron su compromiso en favor de una mejor repartición con los países pobres. Mediante la duplicación del apoyo a la vacunación contra el coronavirus (que asciende a siete mil 500 millones de dólares). Y a través del programa Covax (organizado por la OMS).
Hasta el momento se tiene registro de que nueve de cada diez vacunas se inyectan en países con recursos altos o medios-altos. De acuerdo a la clasificación del Banco Mundial. De ese porcentaje, casi la mitad (45%) se concentra en los países del G7.
Por su parte, de los 29 países más pobres, denominados como de “débil” ingreso, solamente Guinea y Ruanda han empezado a vacunar.
Lo que representa que un total de mil 840 millones de personas no tienen acceso a la vacuna contra el nuevo coronavirus. Cifra que asciende a casi un cuarto de la población mundial.
Países ricos continúan con la vacunación
De los países que tienen un alto nivel económico y, por ende, acceso a la vacuna contra el COVID-19, Israel es el más avanzado en la vacunación a su población.
Casi el 49 por ciento de los habitantes de ese país recibió al menos una dosis de la vacuna. Además, uno de cada tres habitantes recibió ambas dosis (33%).
Le sigue Reino Unido, con 25 por ciento de su población inmunizada. Después Baréin con 16 por ciento, Estados Unidos, con 13 por ciento y Chile con 12 por ciento.
En términos de dosis inyectadas, Estados Unidos es quien más ha inyectado el fármaco, con 59 millones 600 mil dosis. Por su parte, China ha inmunizado a 40 millones 500 mil personas.
Reino Unido a 17 millones y medio, India a 10 millones 7000 mil e Israel a siete millones 100 mil habitantes

