(14 de febrero, 2016).- Dentro del marco de la visita del máximo líder de la Iglesia católica, el papa Francisco se dio un discurso en la catedral de la Ciudad de México donde emitió críticas a la casi omisión por parte de los obispos sobre “el problema del narcotráfico” en México.
El discurso estuvo lleno metáforas y llamados de atención para que la iglesia reaccione ante temas y problemáticas sociales
Ante 165 obispos, arzobispos y cardenales, el pontífice subrayó: Les ruego no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la juventud y para la entera sociedad mexicana, comprendida la Iglesia.
Añadió que el tráfico de estupefacientes tiene la capacidad de extenderse como una enfermedad y, ante ello, los ministros católicos deben tener la habilidad y el arrojo necesario para guiar a sus comunidades y actuar para ayudar a reconstruir el tejido social.
Enuncia el argentino que el narcotráfico es un tremendo mal que devora a la sociedad en diversos ámbitos e incrementa la gravedad de la violencia que disgrega y sus trastornadas conexiones
El papa Francisco se mostró muy duro con el poder al afirmar que el camino del privilegio fomenta la corrupción, la violencia y el narcotráfico.
Advirtió: ¡ay de ustedes si se duermen en sus laureles para luego llamarlos a superar la tentación! Si tienen que pelearse, peléense, pero a la cara.


