Ilustración: Pe Aguilar / @elesepe1
(21 de abril, 2015).- El canciller José Antonio Meade vive su propia realidad ya que, en su visita a la Unión Europea, negó que en México exista violencia o abuso en contra de las garantías individuales.
Y puntualizó: “No conocemos ningún reporte que diga que la violencia se ha incrementado, de hecho sería contrario a lo que se está observando en México”.
Para Meade la violencia alcanzó su punto máximo en 2011 y, desde entonces, sólo ha descendido llegando al promedio latinoamericano en 2014 por encima de Ecuador y debajo de Panamá.
“Esperamos que esta tendencia se consolide y eso es lo que ha venido animando la estrategia en materia de seguridad”, expresó durante su visita al edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea.
También volvió a tocar el tema de derechos humanos al señalar que no comparte las declaraciones de expertos internacionales, principalmente con el relator de la ONU, Juan Méndez, cuando señaló que la tortura era práctica generalizada en el país.
Declaró que México tiene avances en derechos humanos y que las diferencias con Méndez no impedirán que haya diálogos y compromisos con otros organismos internacionales.
Sin embargo su postura contrasta con la realidad que han expresado otras instancias internacionales, tal es el caso de Amnistía Internacional (AI) que ha indicado que las violaciones a los derechos humanos son un problema endémica que deja en evidencia la ineficacia del gobierno mexicano.
Incluso se contrapone con documentos del Parlamento Europeo, tal es el caso del informe llamado “México: después de las reformas estructurales, los problemas de seguridad y de derechos humanos son visibles”.
Dicho documento señala el incremento que existe en la extorsión, robo y secuestro además de la expansión de la violencia a lugares donde antes no se había presentado.
“A pesar de la aparente disminución de la violencia relacionada con las drogas, no ha habido una reducción concluyente de la violencia criminal, ni un significativo distanciamiento de la anterior política de seguridad gubernamental”, reza el documento”.
“Un desafío central para el Gobierno es la mejora de la seguridad pública, la reducción de la violencia criminal y frenar poder de los cárteles organizados y el crimen organizado”, indica el documento.
Por lo tanto lo expresado con Meade poco tiene que ver con la realidad que se vive en un país que día a día clama por justicia además de garantías que puedan garantizar salvaguardar la integridad de la sociedad mexicana.


