spot_img

Para todas, todos, y para siempre: La Cuarta Transformación convierte apoyos sociales en derechos universales

Pensión para adultos mayores, becas, salud, apoyos al campo y discapacidad ya no se piden: se ejercen. Son derechos constitucionales, sin partidos ni intermediarios.

- Anuncio -

En México, los apoyos sociales ya no son moneda de cambio ni limosna electoral. Hoy, recibir una pensión, una beca o un subsidio no depende de a quién sigues, por quién votas o con quién te juntas. Depende de ser mexicano. Punto. Ese es el corazón de la transformación que, según la presidenta Claudia Sheinbaum, está marcando un antes y un después en la vida del país.

“La gran mayoría de los Programas de Bienestar son universales. ¿Qué quiere decir eso? Que nadie llega a tu casa a preguntarte si tienes 65 años, ¿A qué partido político perteneces?, ¿Por quién vas a votar? Por solo tener 65 años, tienes derecho a una pensión. Y la relación es directa. Gobierno, persona. dijo la mandataria en la Mañanera del Pueblo.

Desde la pensión para personas adultas mayores hasta las becas para estudiantes de preparatoria, pasando por apoyos a personas con discapacidad, agricultores y pescadores, los programas son un derecho, no un favor. Y lo más importante: ya están protegidos por la Constitución.

“La Pensión para Adultos Mayores, es universal. Ya no importa quién llegue a la presidencia, tendrían que cambiar la Constitución para que desapareciera. Y eso es gracias a la Cuarta Transformación”.

De lo condicionado al derecho garantizado

Hasta hace unos años, con los gobiernos neoliberales, los apoyos sociales estaban manchados por el clientelismo. Eran utilizados como herramientas de control político. Hoy, la lógica ha cambiado. Ahora, no hay intermediarios: el gobierno entrega directamente el recurso a quien le corresponde. Y sin condiciones.

“No es como antes, que eran esquemas de control: ‘Si no votas por mí, te quito el programa’. Eso se acabó”, aseguró Sheinbaum.

Los apoyos, además, están construidos para ser justos, incluyentes y permanentes. Por ejemplo, en el caso de la Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad, la cobertura nacional total avanza con la firma de convenios con estados, buscando que el apoyo sea de por vida. De no firmar, se mantiene hasta los 29 años, pero la meta es que sea universal para todos y todas, sin excepción.

El pueblo primero: del campo a las aulas

El enfoque universal también llega al campo. Los programas de fertilizantes gratuitos, Producción para el Bienestar o “Bienpesca”, están dirigidos a todos los pequeños productores del país, sin distinción.

Esto forma parte de una visión más grande, donde la educación, la salud y la vivienda también son derechos que deben ser garantizados por el Estado, y no depender del bolsillo de cada quien.

“Cuando tú quitas el derecho a la educación, ¿en qué se convierte? En un privilegio. Cuando tienes que pagar por la salud, se convierte en una mercancía”

Explicó la presidenta, dejando claro que la misión de su gobierno es evitar que eso vuelva a ocurrir.

En ese mismo sentido, Sheinbaum se refirió al derecho de trabajadores y trabajadoras a la seguridad social, en especial quienes laboran en plataformas digitales, históricamente desprotegidos.

“Este millón de personas eran considerados socios de las empresas. ¿Cómo va a haber un socio de una de estas grandes plataformas mundiales sin seguridad social? Pues ahora son reconocidos los derechos de las y los trabajadores”.

Comer, vivir, educarse: lo mínimo se garantiza

Sheinbaum también dejó en claro el propósito más profundo de esta política social: que todas las mexicanas y mexicanos vivan con bienestar, con lo básico cubierto y sin angustias extremas. Eso, dijo, es el piso mínimo que cualquier país debe asegurar.

“Queremos que todo mexicano y mexicana coma tres veces al día, con una alimentación saludable, que tenga acceso a una vivienda, sea de renta o propia, con el salario que tiene, que pueda tener acceso a la salud y a la universidad si así lo desea”.

Esta visión de país no busca eliminar lo privado, sino garantizar que lo público cumpla su deber. La educación privada puede existir, igual que los hospitales particulares, pero el Estado tiene una responsabilidad irrenunciable: proveer derechos a su pueblo.

La felicidad no se mide en billetes

En un cierre lleno de fuerza, la presidenta expresó una idea que conecta directamente con el sentir de millones y que es una máxima del movimiento que representa:

“Nosotros pensamos que al final, la felicidad tiene que ver con otras cosas, que no es la acumulación del dinero”.

Con ello, resume la esencia del modelo social que hoy vive México: el bienestar no es un lujo, es un derecho.

Y ese derecho, ahora, ya es de todas y todos.

Reparten derechos: México redefine empleo en apps y se pone a la vanguardia en protección laboral

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER