Ante la escasez de agua que afecta a las ciudades costeras de Baja California, la Planta desalinizadora de agua de mar de Playas de Rosarito se posiciona como el proyecto de infraestructura más ambicioso del actual Plan Hídrico Nacional 2024-2030, al proyectar la generación de 2 mil 200 litros por segundo en su primera etapa con miras de alcanzar los 4 mil 400 l/s.
De acuerdo a las autoridades federales, las obras comenzarán a finales de marzo o principios de abril del presente año. Sin embargo, el gobierno federal reporta en su portal de inversiones que el proyecto no ha superado la fase de licitación.
En enero, la presidenta Claudia Sheinbaum admitió que el proceso se ha ralentizado debido a la necesidad de realizar estudios ambientales más profundos, especialmente para el manejo de la salmuera y la protección de la biodiversidad marina.
Pese a esto, la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) mantiene en curso los trabajos adicionales necesarios para que la futura planta funcione en su totalidad.

Al respecto, el director de la Cespt, Jesús García Castro aseguró el pasado enero que los procesos bajo responsabilidad de la Comisión no se detienen, ya que son de larga duración y es necesario aprovechar el tiempo para avanzar lo máximo posible.
Estos trabajos incluyen la preparación de recursos y la inversión en infraestructura crítica de conducción y bombeo del agua desalada.
Inversiones públicas y Bono Verde II
Originalmente pensado bajo esquemas de Asociación Público-Privada (APP), el gobierno ha optado por un modelo con mayor control estatal para evitar deudas a largo plazo. En consecuencia, se proyecta una inversión inicial conjunta entre el gobierno federal y estatal que oscila entre los 11 mil y 15 mil millones de pesos.
Para realizar lo que le corresponde, el gobierno de Baja California solicitó el pasado 3 de febrero al Congreso local la autorización de un crédito de 2 mil 956 millones de pesos.
De aprobarse, junto a los 2 mil 203 millones que en el mes de diciembre aprobaron de endeudamiento a la CESPT para el mismo fin, se alcanzaría la cantidad necesaria para cubrir el monto de inversión
Esta solicitud consiste en un préstamo ecológico conocido como Bono Verde 2 dirigida al Banco de Desarrollo para América del Norte (NadBank). Una ventaja de este trato es que el estado cuenta con un periodo de gracia de tres años, lo que significa que no tendrá que abonar ni un peso a la deuda hasta que pase ese tiempo.
Asimismo, la obra, pensada a desarrollarse en 36 meses, contempla que, al iniciar los pagos, la desaladora ya se encuentre en funcionamiento, por lo que al utilizar el agua, el proyecto será autosustentable.
Un proyecto para reducir la dependencia del Río Colorado
La urgencia de esta planta radica en la dependencia histórica que la región costera tiene hacia el Río Colorado. Tan solo este año, Baja California recibirá menos agua del río debido a la sequía que persiste en la cuenca que abastece a México y Estados Unidos.
Para este 2026, México perderá un 5 por ciento de su asignación total del río; Arizona un 18 por ciento; Nevada se mantendrá en un 7 por ciento; mientras que California no tendrá recortes debido a que tiene derechos de agua prioritarios.

Ante este panorama, el suministro de la futura planta estará destinado a beneficiar a los municipios de Tijuana, Playas de Rosarito y parte de Ensenada, garantizando el abasto de agua potable para los próximos 40 años.
Cabe destacar que la gobernadora Marina del Pilar ha destacado que esta infraestructura desalinizadora es “la pieza que falta” para eliminar definitivamente los cortes programados que afectan a la población.


