(12 de abril, 2014).- A pesar de que algunos columnistas poseen el “privilegio” –que ni siquiera los ciudadanos tienen a través del IFAI– de tener acceso a información “clasificada” “filtrada” o “secreta”, sus investigaciones periodísticas están muy lejos de ser rigurosas y profesionales por una gran razón: no hay verificación o corroboración de los documentos.
Esto resulta sintomático en aquellos personajes que, por la supuesta “credibilidad” que consideran tener, asumen que basta con escribir cómodamente, sin ejercer los preceptos básicos del periodismo, para que sus textos tengan algún tipo de validez. La responsabilidad resulta mayor cuando se hace a través de un medio masivo de comunicación.
Por sus largas trayectorias o sus decenas de premios obtenidos, hay periodistas que piensan que ya no deben dar explicaciones a sus lectores, que no le deben rendir cuentas a nadie, que no están obligados a presentar sus pruebas –no sólo argumentativas sino físicas-, sin embargo, están equivocados. Como afirmaba Manuel Buendía –asesinado el 30 de mayo de 1984–: “Ni siquiera el último día de su vida, un verdadero periodista puede considerar que llegó a la cumbre de la sabiduría y destreza (…)”.
El pasado 9 de abril, el periodista, Carlos Loret de Mola, publicó en su columna “Historias de reportero” del diario El Universal, un artículo titulado “¿Quién es la `Lady Anarco´?”. En éste detalla haber tenido acceso a los informes de “las áreas de inteligencia del gobierno del DF”, donde señala a la diputada federal, Aleida Alavez Ruiz, como operadora de los grupos anarquistas en la Ciudad de México. De este modo, Loret de Mola escribió sobre esa red:
(…) Según sus informes, a los que tuve acceso, la diputada Alavez orquesta la inyección de 7 a 10 mil pesos diarios “irrastreables” que sirven para financiar la compra de material explosivo que usan en sus movilizaciones los grupos anarquistas y para pagar 200 pesos diarios por cabeza a quienes participan en las protestas.
Identifican además a la activista Rosa Isela Martínez como coordinadora política y financiera de una operación que vincula a los principales líderes del grupo Frente Oriente con políticos como el ex diputado Gerardo Fernández Noroña y el Movimiento de Regeneración Nacional de Andrés Manuel López Obrador.
El flujo de dinero se realizaría por medio de cuentas en Bancomer, Banco Wal-Mart, Banamex, Banorte y Banco Azteca a nombre de los dirigentes del Frente Oriente: Mónica Hernández Monroy, Rosa Isela Martínez, Gabriela Hernández Arreola y Vidal Rojas.
Ubican el origen del movimiento en el capítulo juvenil del Frente Popular Revolucionario, originario de Oaxaca y activo en las movilizaciones de 2006, y su ramificación defeña representada por la Acampada Revolución, que fue la más radical del movimiento #YoSoy132, nutrida de grupos del CCH Oriente, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y las “asambleas populares” de Cuautitlán Izcalli, Naucalpan, Tlalnepantla, Ciudad Nexahualcóyotl, Cuauhtémoc y Los Reyes-La Paz.
La columna presenta otros fragmentos, no obstante, #RevistaHashtag retomó la parte fundamental donde Loret de Mola señala a la activista y estudiante de sociología y antropología, Mónica Hernández (entrevistada por este medio), como una de “las dirigentes” del Frente Oriente que recibe el flujo de dinero en una de las cuentas a través de “una operación que vincula a los principales líderes del grupo Frente Oriente con políticos como el ex diputado Gerardo Fernández Noroña y el Movimiento de Regeneración Nacional de Andrés Manuel López Obrador”.
A raíz de lo anterior, la estudiante solicitó derecho de réplica el pasado jueves 10 de abril al rotativo El Universal. Empero, no hubo respuesta, a pesar de que Hernández Monroy envió el estado de cuenta de la tarjeta Wal-Mart a su nombre, así como la perforación de la misma, como ejercicio de cancelación en enero de este año.
A continuación, #RevistaHashtag reproduce la versión textual de la réplica y los documentos:
Jueves, 10 de abril de 2014
Sr. Editor:
Soy Mónica Hernández Monroy, estudiante de Sociología en la UNAM y Etnología en la ENAH, me dirijo a usted de manera respetuosa usando mi derecho a réplica. En la columna de opinión del Sr. Carlos Loret de Mola publicada en su diario el pasado 9 de abril, Historias de reportero titulada “¿Quién es la ‘Lady Anarco’?” aparece mi nombre vinculado a una red de cuentas bancarias y se me señala como “dirigente del Frente Oriente”. Me es preocupante esta situación ya que no pertenezco a dicha asociación, ni tampoco he recibido financiamiento alguno. Después de las detenciones arbitrarias del pasado 2 de octubre del 2013, estuve trabajando activamente por la libertad de mi amigo Ilia Adad Infante Trejo, quien fue exonerado y liberado el pasado 5 de abril. Para ese trabajo realizamos diferentes actividades de difusión y denuncia, por lo que también estuve participando en un plantón que se mantiene a las afueras del Reclusorio Norte, por lo cual abrimos una cuenta de banco Wal – Mart con el apoyo de familiares y amigos de los presos. La cuenta se mantuvo activa cerca de dos meses y fue cerrada ante la falta de apoyo a la causa. Esa cuenta figuró a mi nombre y en ningún momento se tuvo cercanía con los grupos que se mencionan en dicha nota del Sr. Loret de Mola. Pido de esta manera que se rectifique y se publique este escrito, dado que mi imagen y trabajo profesional son víctimas de una campaña de desprestigio basada en falsedades que no puedo dejar pasar por alto. Anexo copia del estado de cuenta bancario con fecha 10 de abril del 2014 de la cuenta antes mencionada, con desglose de todos los movimientos que se realizaron mientras estuvo abierta. También se puede apreciar la tarjeta perforada debido a la cancelación de la misma. La cuenta fue cancelada en Enero pasado y en virtud de los lineamientos legales aplicables se puede obtener un estado de cuenta hasta un año después de haberse cerrado. Agradezco su atención a la presente misiva, confiando en que la investigación y ética distinguen al buen ejercicio del periodismo y el derecho a la información.
De acuerdo con el estado cuyo número de cuenta es 5399 7596 1852 5082 a nombre de Mónica Hernández Monroy, las cifras mencionadas por Loret de Mola luego de tener acceso a los informes de inteligencia del DF y pregonar las presuntas sumas otorgadas por la diputada Alavez, no concuerdan con lo comprobado en el documento emitido el 10 de abril.
Además, esto no fue en ningún momento clandestino o secreto, pues posterior a las detenciones arbitrarias suscitadas el pasado 2 de octubre, familiares y amigos de los mismos (recientemente liberados, la mayoría de ellos debido a que se resolvió los auto de formal prisión como “inconstitucionales”, de acuerdo con el semanario Proceso en el reportaje titulado “Lluvia de amparos contra los abusos del gobierno capitalino” de su edición 1953) abrieron estas cuentas para recaudar fondos, ya fuera para imprimir material de protesta, lonas y otros gastos que los cercanos tuvieron que asumir para mantener viva la protesta en el proceso. Este medio pudo conocer el caso de Hernández Monroy, sin embargo, resultaría igual de preocupante que fuese el mismo caso en los demás indiciados, dado que es una negligencia gravísima por parte de quien lo publica y, más aún, por aquellos agentes del gobierno que además de espiar o fichar, lo hacen defectuosamente, con mentiras para favorecer el discurso del GDF.
Su padre, el periodista Rafael Loret de Mola, lo refutó por esa misma razón –falta de rigor– después de que publicara en ese mismo espacio el 9 de junio de 2011 un artículo llamado “El documento secreto de Sabines en Los Pinos”: “Periodísticamente yo formé al autor de esta columna y como formador que soy de este joven que tantos motivos de orgullo me ha dado a través de su vida, yo le preguntaría: ¿cómo supo él de ese documento secreto? ¿Quién se lo llevó? ¿Por qué se lo llevaron? ¿En dónde está el vínculo entre Carlos y el documento secreto? ¿Para qué sirve ese documento secreto? ¿Y si tiene copia por qué no exhibió la copia misma del documento secreto? A ver, es muy fácil decir: `existe un documento secreto´, ¡hay que probarlo!”, dijo en laPrimera Emisión de Noticias MVS con Carmen Aristegui.
Lo anterior genera interrogantes respecto a la reciente columna de Carlos, y no sólo la de él, sino de quienes abusan de esta forma que, si bien abre caminos informativos, puede desenlazar en un periodismo muy cuestionable.
De hecho, parece ser que fue así, pues a unos días de ser puesto en libertad Ilia Adad Infante Trejo, –amigo de Mónica Hernández Monroy, que siguió el proceso desde el inicio hasta el final– es publicada esta información sin el mínimo ejercicio de corroboración. Con sólo supuestos, rumores y perspectivas oficiales…
El año pasado en el 1er Seminario Internacional “El estado del periodismo y los medios” organizado por el CIDE, el periodista estadounidense del New Yorker, John Lee Anderson, dijo que las filtraciones o documentos secretos muy difícilmente se otorgan de forma genuina, ya que siempre hay una intencionalidad política en la que se encuentran “intereses” de por medio.
Y es que últimamente este modo de proceder se ha reproducido con informes de inteligencia del DF (ninguno de ellos comprobado jurídica y periodísticamente) en contra de activistas o líderes de movimientos sociales que, a decir de algunos manifestantes, se debe a una persecución política para criminalizar la protesta social, lo cual ha sido en la administración de Miguel Ángel Mancera desde el 1º de diciembre de 2012, cuyas recomendaciones hechas por el informe de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) deberán ser acatadas por el Gobierno del Distrito Federal.
Loret de Mola finaliza su columna con la siguiente frase: “Ya imagino cómo van a reaccionar por la publicación de un informe oficial sobre ellos”. En efecto, con esas imprecisiones periodísticas no es de sorprender una reacción de indignación.



